Dos centros de datos de Amazon en Emiratos Árabes Unidos fueron “directamente golpeados” por drones, mientras que una instalación en Baréin resultó dañada por “un ataque con drones en las inmediaciones”, informó Amazon Web Services (AWS) en un comunicado.
Hasta el momento no se ha determinado si las instalaciones fueron blanco deliberado. Sin embargo, los hechos evidencian la vulnerabilidad de estos complejos tecnológicos que concentran equipos informáticos de alto valor.
Infraestructura crítica en riesgo
Los centros de datos “son activos absolutamente críticos, porque allí es donde se almacenan todas nuestras aplicaciones y nuestros datos”, señaló Jonathan Hjembo, de la firma Telegeography.
En escenarios de conflicto, estas infraestructuras pueden convertirse en objetivos estratégicos. Aunque cuentan con sistemas de energía de respaldo, controles biométricos y perímetros reforzados, expertos advierten que frente a amenazas como misiles o drones hay riesgos que las empresas no pueden controlar completamente.
El analista Rene Buest, de la consultora Gartner, consideró poco probable que el centro haya sido atacado de forma intencional, al tratarse de edificios discretos y poco identificables desde el exterior. No obstante, advirtió que en el futuro podrían convertirse en blancos si su afectación interrumpe operaciones de inteligencia o sistemas de inteligencia artificial.
Auge tecnológico en Emiratos
Emiratos Árabes Unidos se ha posicionado como un polo clave en la construcción de centros de datos, impulsado por su estabilidad política y disponibilidad energética, destacó la analista Cinzia Bianco.
En el país se construye un campus de inteligencia artificial de cinco gigavatios, con respaldo de empresas tecnológicas como OpenAI, Oracle, Cisco y Nvidia.
Además, el gobierno ha destinado más de 147 mil millones de dólares a la IA desde 2024 y obtuvo autorización de la administración de Donald Trump para importar chips avanzados de Nvidia.
Especialistas advierten que esta concentración de capacidad de cómputo podría incrementar la vulnerabilidad de la infraestructura ante conflictos en la región.















