El número de personas con necesidad de un empleo en México alcanzó los 14 millones 466 mil en el segundo trimestre del año, es decir, hay dos millones 207 mil personas por arriba de los niveles prepandemia, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En el segundo trimestre de 2022, la tasa de necesidad de empleo en el país se ubicó en 21.7% de la fuerza laboral, por encima del 19.6% del primer trimestre de 2020.

Las personas que no tienen empleo y no buscan uno porque no tienen esperanza de encontrarlo, definidos como población disponible para trabajar, son el conjunto que más ha influido en el incremento de las necesidades de empleo o brecha laboral en el país, al pasar de cinco millones 679 mil personas antes de la pandemia a siete millones 459 mil actualmente.

En tanto, la población desocupada abierta se ubica en 1.9 millones de personas, prácticamente en el mismo nivel que antes de covid-19, mientras que la población subocupada también se ha incrementado, pero sólo en 465.7 mil personas.

Entre la población disponible, las más perjudicadas son las mujeres, por falta de condiciones para ingresar al mercado laboral.

Las personas con necesidad de un empleo totalizaron 14 millones 466 mil personas en el segundo trimestre de 2022, lo que significa dos millones 207 mil personas más comparado con el periodo prepandemia, revelan datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi.

El conjunto que más ha influido en el incremento de las necesidades de empleo o brecha laboral en el país ha sido la población disponible para trabajar, es decir, aquella que no tiene empleo y no busca uno porque no tiene esperanza de encontrarlo.

Esta población pasó de cinco millones 679 mil personas antes de la pandemia a siete millones 459 mil actualmente, lo que implica un aumento de 1.8 millones de personas en esta situación, y explica el 81% del incremento de la brecha laboral.

En contraste, la población desocupada abierta está prácticamente en el mismo nivel de antes de la pandemia (1.9 millones de personas) y la población subocupada también se ha incrementado, pero sólo en 465.7 mil personas.

Con esto, la tasa de necesidad de empleo en el país se ubicó en 21.7% de la fuerza laboral en el primer semestre de 2022, por arriba del 19.6% del primer trimestre de 2020.

Ana Gutiérrez, coordinadora de Comercio Exterior y Mercado Laboral del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), expresó que la pandemia dejó un impacto en la brecha laboral del país, en mayor medida en las personas desesperanzadas, pero que están disponibles para trabajar, y luego entre los subocupados.

LOS DISPONIBLES PARA TRABAJAR

Gutiérrez comentó que este tipo de trabajadores, que no están buscando trabajo, pero que están dispuestos a hacerlo si se les ofrece una oportunidad, es ahora la principal fuente de la brecha laboral después de la pandemia, lo cual “refleja la falta de expectativas sobre una recompensa suficiente por trabajar, una decepción sobre el trabajo al que se puede hacer aspirar”.

Señaló que, en esta población, las más perjudicadas son las mujeres, lo que refleja la falta de incentivos para entrar al mercado laboral.

La participación laboral de las mujeres no ha aumentado sustancialmente frente a los hombres. Después de la pandemia son más quienes no ven condiciones adecuadas para buscar trabajo, como las bajas percepciones sobre los ingresos esperados, y hay otros factores como la infraestructura en las ciudades, como el transporte público, el cual perciben muy inseguro. Son varios los factores los que desincentivan que intenten buscar trabajo”, dijo Gutiérrez. A esto añadió el gran problema de los cuidados, lo cual impide que las mujeres se puedan integrar al mercado laboral, ya que no hay centros en los cuales puedan delegar estas labores.

SUBOCUPADOS Y DESOCUPADOS

Sobre los subocupados, es decir, quienes tienen necesidad, más horas, Ana Gutiérrez expresó que también está por encima de los niveles prepandemia, lo cual muestra que los empleos que se están generando son más precarios, ya sea por niveles de ingreso o por informalidad.

Comentó que esto incide más en los hombres, que tienen mayor ocupación, a diferencia de las mujeres que les afecta más estar disponibles para trabajar.

Y sobre los desocupados, dijo que el cambio con la pandemia no fue tan marcado, lo cual “no es tan buena noticia porque nos dice que no tenemos red de seguridad social adecuada, como apoyos por desempleo, y por eso la gente tiene que ocuparse en algo rápidamente”.