Un laboratorio de investigación de inteligencia artificial en California, Estados Unidos, afirmó haber administrado por primera vez a un paciente humano un virus diseñado con IA para combatir una infección resistente a los antibióticos. El tratamiento experimental busca ofrecer una alternativa frente a las llamadas superbacterias, que representan un desafío creciente para la salud mundial.
La empresa Radical Numerics anunció el procedimiento el martes y lo identificó como Omnii-1. Sin embargo, el avance todavía está pendiente de una evaluación científica mediante un estudio revisado por pares, por lo que sus resultados aún deben analizarse de manera independiente.
De confirmarse, el caso representaría el primer uso clínico conocido de bacteriófagos diseñados mediante inteligencia artificial y administrados a una persona.
¿Cómo funcionan los virus diseñados para combatir bacterias?
Los bacteriófagos, también conocidos como fagos, son virus que infectan específicamente a las bacterias. Su capacidad para atacar determinados microorganismos los convierte en una posible herramienta para enfrentar infecciones que ya no responden a los antibióticos convencionales.
Las proyecciones citadas en el reporte advierten que la resistencia a los antimicrobianos podría estar relacionada con casi 40 millones de muertes para 2050.
Actualmente, desarrollar tratamientos con fagos puede ser un proceso laborioso: los investigadores buscan en grandes colecciones de muestras ambientales virus que puedan combatir la bacteria responsable de la infección de un paciente.
El procedimiento comienza cuando los médicos obtienen una muestra del microorganismo que causa la enfermedad. A partir de ella, los especialistas buscan fagos adecuados o estudian cómo diseñarlos para atacar la bacteria específica.
La clave está en conocer las características genéticas del virus y su capacidad para reconocer y eliminar determinadas cepas bacterianas.
¿Cómo atacan los fagos a las bacterias?
El proceso ocurre en varias etapas. Primero, el virus se une a receptores específicos en la superficie de la bacteria objetivo. Después, introduce su material genético en la célula y utiliza sus mecanismos para reproducirse, hasta provocar su ruptura y liberar nuevas partículas virales.
Esta interacción es altamente específica: un fago puede atacar ciertas especies o cepas bacterianas sin afectar necesariamente a otros microorganismos.
Esa característica representa una ventaja potencial frente a los antibióticos de amplio espectro, que pueden alterar también las bacterias beneficiosas de la microbiota intestinal.
Radical Numerics sostiene que su tecnología podría acelerar el desarrollo de estos tratamientos al permitir diseñar fagos de manera más rápida y adaptada a las necesidades de cada paciente, en lugar de depender exclusivamente de búsquedas prolongadas en colecciones existentes.
Omnii-1: así utiliza la inteligencia artificial para diseñar fagos
Según la empresa, su modelo de inteligencia artificial fue entrenado con secuencias genómicas, genomas de bacteriófagos y datos de interacciones previamente medidas entre los virus y las bacterias que pueden infectar.
Con esa información, el sistema busca identificar y diseñar candidatos que respondan a necesidades terapéuticas específicas.
La compañía explicó que sintetizó variantes de fagos creadas mediante Omnii-1 y evaluó su recuperación y actividad frente a distintas cepas bacterianas.
La recuperación permite determinar si un fago diseñado puede producirse y replicarse con éxito en condiciones de laboratorio. Las pruebas de actividad, por su parte, ayudan a evaluar su comportamiento frente a las bacterias objetivo.
“Estos experimentos ayudan a caracterizar la actividad de nuestras variantes contra los huéspedes objetivo y sirven de base para las rondas posteriores de modelado y diseño”, explicó Radical Numerics.
Un tratamiento experimental cuyos resultados aún no se conocen
Radical Numerics afirmó que los fagos diseñados con Omnii-1 fueron sintetizados y administrados a un paciente con una infección resistente a los antibióticos que contaba con pocas alternativas médicas.
En una publicación de su blog, la empresa describió el procedimiento como un primer uso clínico de fagos diseñados mediante IA.
“Este hito marca un primer paso hacia la aplicación del diseño genómico guiado por IA en terapias personalizadas”.
No obstante, la compañía no dio a conocer detalles específicos sobre la evolución del paciente ni sobre la eficacia del tratamiento, y atribuyó esa decisión a la protección de su privacidad.
Por ahora, el anuncio debe considerarse un avance experimental comunicado por la propia empresa, no una demostración definitiva de que la tecnología sea segura y eficaz. La publicación de resultados científicos revisados por pares será importante para evaluar su alcance y determinar si este método puede convertirse en una alternativa viable frente a las infecciones resistentes a los antibióticos.