En México, nueve de cada 10 personas que compran medicamentos en tianguis o plataformas digitales desconocen que podrían adquirir productos falsificados, caducos, robados, adulterados o reciclados, de acuerdo con datos preliminares del estudio “Comprensión del mercado de medicamentos falsificados y adulterados en México”, elaborado por la Asociación Mexicana de Industrias de la Investigación Farmacéutica (AMIIF).
El análisis, que será presentado el próximo año, revela que 58 por ciento de quienes recurren a estos canales identifican la urgencia de atender un problema de salud como su principal motivo de compra. Además, 46 por ciento considera que una caja sellada es garantía de que el medicamento es auténtico.
Érika Quevedo, directora ejecutiva de la AMIIF, explicó que, aunque se trata de un fenómeno con múltiples causas, la necesidad de resolver un problema de salud lo más rápido posible es uno de los principales factores que lleva a las personas a buscar fármacos en establecimientos no autorizados.
“La urgencia de solucionar tu problema de salud a como dé lugar”.
Riesgos para la salud y un mercado millonario
José Carlos Ferreyra, del Instituto Farmacéutico, advirtió que consumir estos productos puede ocasionar desde afectaciones leves o la falta de efecto terapéutico hasta casos de “envenenamiento químico”.
El especialista señaló que muchas personas desconocen las consecuencias de adquirir medicamentos en lugares sin condiciones adecuadas de almacenamiento y conservación.
“La gente no tiene claro cuál puede ser el efecto farmacológico de comprar un medicamento exhibido en la cajuela de un auto o mientras compra las naranjas a pleno sol en un mercado. Hace falta promover una cultura de consumo de fármacos”.
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año ocurren más de 700 mil muertes relacionadas con medicamentos adquiridos en el mercado negro.
El problema también representa un impacto económico considerable: se estima que el comercio ilegal de fármacos genera ganancias cercanas a 12 mil millones de pesos anuales en México.
La AMIIF refiere que seis de cada 10 medicamentos comercializados en tianguis son de procedencia ilícita y que alrededor de ocho millones de personas están expuestas a los riesgos de este mercado.
Quevedo destacó que uno de los objetivos del estudio es generar conciencia y promover una campaña nacional para advertir sobre los peligros de adquirir productos en canales no autorizados.
“Queremos decir a la gente que no compre estos productos, porque están en riesgo su vida y salud”.
La directiva también señaló que el fenómeno no puede explicarse únicamente por los precios bajos, pues intervienen factores sociales y culturales relacionados con las necesidades de los pacientes y la confianza que depositan en determinados vendedores.
La confianza en plataformas digitales favorece las compras
El estudio también identificó creencias que facilitan la comercialización de medicamentos en redes sociales y plataformas digitales.
Según los resultados preliminares, 38 por ciento de los consumidores confía en que un producto vendido mediante una plataforma digital conocida ya fue revisado.
Quevedo explicó que algunos compradores consideran confiables a los vendedores de espacios como Facebook Marketplace, sin cuestionar el origen de los medicamentos ni las condiciones en que fueron almacenados o transportados.
El análisis busca dimensionar el tamaño del mercado ilegal de medicamentos falsificados y adulterados en México, identificar sus principales canales de distribución y conocer su dinámica, incluida su ubicación geográfica.
También pretende explicar cómo las necesidades de los pacientes, la confianza en los puntos de venta y las dificultades para comprobar la autenticidad de los productos favorecen este comercio.
Farmacias advierten sobre el destino de los medicamentos caducos
Antonio Pascual, presidente de la Asociación Nacional de Farmacias de México (Anafarmex), señaló que la OMS estima que alrededor de 10 por ciento de los medicamentos que circulan en países en desarrollo son falsificados o de baja calidad.
Ante el crecimiento de este fenómeno, la Anafarmex diseñó en la Ciudad de México un programa de seguridad intersectorial denominado Bandera Blanca para emergencias, que abarca toda la cadena de suministro: desde la industria farmacéutica y los proveedores hasta hospitales, consultorios, médicos, farmacias y pacientes.
Pascual también subrayó la importancia de desechar adecuadamente los medicamentos caducos o que ya no se utilizan, para evitar que terminen en el mercado ilegal.
De las aproximadamente 55 mil farmacias que existen en el país, sólo 4 mil 700 cuentan con contenedores del Sistema Nacional de Gestión de Residuos de Envases y Medicamentos, destinados a evitar que estos productos terminen en la basura o en el drenaje.
Según la Anafarmex, alrededor de 10 por ciento de los medicamentos en desuso puede llegar al mercado ilícito, lo que refuerza la importancia de contar con mecanismos adecuados para su recolección y disposición.





