Un equipo internacional de astrónomos descubrió una estructura poco común alrededor de una estrella muerta: un disco de escombros planetarios dividido en dos anillos, separados por un espacio claramente definido. El hallazgo, realizado con el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), ofrece pistas sobre lo que podría ocurrir en nuestro sistema solar cuando el Sol llegue al final de su vida.
A diferencia de otros sistemas estudiados anteriormente, los restos de los planetas que alguna vez orbitaron la estrella están distribuidos en dos anillos concéntricos, cuya estabilidad podría explicarse por la presencia de dos cuerpos similares a planetas que sobrevivieron a la transformación de su estrella.
Uno de estos cuerpos tendría apenas unos kilómetros de diámetro, mientras que el otro podría alcanzar un tamaño comparable al de Plutón o incluso al de la Luna.
Using ESO’s Very Large Telescope, astronomers have discovered a unique debris disc around the white dwarf J1328−1450, featuring two gas discs likely maintained by surviving planetesimals. This finding, verified by ESO, sheds light on the poststellar evolution and potential planetary systems around dead stars.
— Light Science 🇦🇷 (@LightSciencXXII) October 28, 2026
Una estructura inusual alrededor de una enana blanca
La estrella protagonista del descubrimiento es J1328-1450, una enana blanca: el núcleo denso que queda después de que una estrella similar al Sol agota su combustible y expulsa sus capas externas.
Durante las etapas finales de su vida, las estrellas como el Sol se expanden y pueden engullir y destruir los planetas más cercanos. Los cuerpos rocosos que sobreviven a este proceso pueden fragmentarse y formar un disco de escombros alrededor de la estrella muerta.
Sin embargo, en J1328-1450 los restos no forman un único anillo, como se ha observado en otros sistemas, sino una estructura doble con una separación bien definida.
Nicola Gentile Fusillo, astrónomo de la Universidad de Trieste, Italia, y autor principal del estudio publicado en Nature Astronomy, destacó la importancia del hallazgo:
“Desde hace tiempo sabemos que los planetas pueden sobrevivir más allá de la transformación de su estrella central, pero este es el primer ejemplo de un sistema complejo con un disco de escombros doble y potencialmente dos planetesimales supervivientes”.
Dos cuerpos podrían mantener separados los anillos
Los investigadores consideran que la estructura del disco se mantiene gracias a dos cuerpos supervivientes que orbitan la estrella a distintas distancias. De acuerdo con sus estimaciones, el objeto asociado con el anillo interior tendría el tamaño de un asteroide típico, de unos pocos kilómetros de diámetro.
En contraste, el cuerpo vinculado con el anillo exterior podría ser tan grande como Plutón o incluso alcanzar dimensiones similares a las de la Luna.
Felipe Lagos-Vilches, astrónomo de la Universidad de Warwick, en Reino Unido, y de la Universidad Técnica Federico Santa María, en Chile, señaló que la estabilidad de los anillos es uno de los aspectos más llamativos del sistema.
“La estructura que vemos en este sistema es particularmente intrigante porque los dos anillos gaseosos son notablemente estables y permanecen separados por una brecha”.
La presencia de estos posibles supervivientes planetarios ayudaría a explicar por qué los restos permanecen organizados en dos regiones diferenciadas, en lugar de formar un solo disco.
Una pista sobre el futuro de nuestro sistema solar
El descubrimiento también permite estudiar cómo evolucionan los sistemas planetarios después de la muerte de su estrella central. Aunque los planetas cercanos pueden ser destruidos durante la expansión estelar, otros cuerpos podrían sobrevivir y dejar rastros de la estructura original del sistema.
Gentile Fusillo, quien también está afiliado al INAF-Observatorio Astronómico de Trieste, destacó que el hallazgo revela una complejidad que no se había identificado de esta manera en discos alrededor de estrellas muertas.
“Ver este sistema es como echar un vistazo al violento y caótico proceso por el cual un sistema planetario encuentra su final, y sugiere que las estrellas muertas pueden tener estructuras discales mucho más complejas de lo que se pensaba anteriormente”.
Hasta ahora, los discos de escombros conocidos alrededor de enanas blancas habían sido identificados mediante señales observacionales compatibles con un único disco plano y giratorio. La estructura doble de J1328-1450 representa, por ello, un caso inusual que podría ampliar la comprensión de lo que sucede con los sistemas planetarios cuando sus estrellas llegan al final de su evolución.





