Israel celebra este martes elecciones legislativas en las que el primer ministro, Benjamin Netanyahu, se juega la continuidad en el cargo. La jornada registra una participación inusualmente alta, mientras la oposición lo acusa de preparar el terreno para cuestionar los resultados en caso de una derrota.
De acuerdo con el Comité Central Electoral de Israel, el 31.5% del electorado había votado al mediodía, el nivel más alto registrado a esa hora desde 1977. Para las 12:00 horas, alrededor de 2.3 millones de personas ya habían depositado su sufragio.
Más de 7.3 millones de israelíes están llamados a las urnas en una contienda que enfrenta a Netanyahu con sus principales rivales políticos, entre ellos Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Ejército y una de las figuras destacadas de la oposición.
La oposición acusa a Netanyahu de preparar una impugnación
El partido centrista Yashar, encabezado por Eisenkot, acusó al primer ministro de anticiparse a una posible derrota electoral después de que Netanyahu denunciara por la mañana presuntos intentos de la oposición de “robar las elecciones”.
“Netanyahu está en pánico y prepara el terreno para impugnar los resultados”, declaró Yashar. “Debemos superar al Likud (formación de Netanyahu) con un margen considerable; solo así no habrá lugar para sembrar la duda”.
Eisenkot acudió a votar acompañado de su esposa, Hana, en la ciudad de Herzliya. Durante la jornada, también habló sobre las preocupaciones de los habitantes de las comunidades cercanas a la Franja de Gaza.
“He estado en la ciudad sureña de Ofakim, en la frontera con Gaza. La gente no se atreve a acercarse a la zona tres años después de los ataques del 7 de octubre”, lamentó.
El dirigente opositor también señaló que había observado largas filas en otros puntos de votación e instó a la población a participar sin dejarse influir por los mensajes de su rival.
“No dejarse engañar por la campaña del miedo de Netanyahu. Lo hace en todas las elecciones. Estamos ante el momento más crítico desde que se fundó Israel”, sostuvo.
Netanyahu acusa a un partido árabe de intentar manipular los comicios
Tras emitir su voto, Netanyahu acusó al partido Raam, de orientación islamista y conservadora, de intentar “robar las elecciones”, luego de que varios integrantes de esa formación fueran detenidos por presuntamente intentar sobornar a votantes.
“Es algo grave. Es delictivo”, afirmó.
El primer ministro también hizo referencia a la población electoral de la región del Néguev, donde viven importantes comunidades árabes, aunque no presentó datos o estadísticas concretas para respaldar sus declaraciones.
Netanyahu aprovechó su intervención para llamar a votar por su partido, el Likud, y pidió a los ciudadanos acudir a las urnas en lugar de dedicar el día a actividades recreativas.
“Hay que ir a votar. Ni playa ni barbacoa, que todo el mundo vaya a votar al Likud”.
El mandatario insistió en que el resultado tendrá consecuencias para el futuro del país y advirtió sobre una posible victoria de partidos opositores sionistas o de formaciones árabes.
“Lo que está en juego es el futuro de nuestro Estado judío”.
A continuación, afirmó que ese escenario “traerá el final del Estado tal y como lo conocemos”.
Ante la elevada participación, el Likud solicitó a la Comisión Electoral extender el horario de votación más allá de las 22:00 horas. Sin embargo, la petición fue rechazada.
Votantes piden un cambio en el Gobierno israelí
La jornada también refleja el descontento de ciudadanos que consideran necesario un cambio político después de años de gobierno de Netanyahu.
Olga Reznik, una mujer originaria de Argentina que llegó a Israel hace 27 años y vive en una residencia para adultos mayores de bajos recursos en Kfar Sava, cerca de Tel Aviv, expresó su preocupación por el futuro democrático del país.
“En estas elecciones se juega el futuro de mis bisnietos, de mis nietos y de todos nosotros”, afirmó.
Reznik señaló que desea que las nuevas generaciones puedan vivir en una sociedad democrática y libre, y calificó a Israel como “una semi dictadura”. También consideró que Netanyahu ha permanecido demasiado tiempo en el poder.
“Necesitamos un cambio”, defendió.
Como ella, otros ciudadanos consideran que el país no puede continuar bajo el mismo Gobierno. La preocupación por el rumbo político también habría motivado a cerca de 80 mil israelíes residentes en el extranjero a viajar al país para votar, debido a que no tienen la opción de emitir su sufragio por correo.
La elevada participación se perfila así como uno de los elementos centrales de una elección en la que está en juego la continuidad de Netanyahu y el rumbo político de Israel.




