La muerte inusual de ballenas francas australes en las costas de la Patagonia argentina encendió las alertas de científicos y organizaciones ambientalistas. Desde junio, cientos de crías han muerto en circunstancias que todavía se investigan, mientras los especialistas analizan posibles causas, entre ellas la presencia de toxinas, enfermedades infecciosas y otras amenazas para la vida marina.
El caso más reciente ocurrió el 13 de octubre de 2026, cuando se reportó el cadáver de una ballena franca austral (Eubalaena australis) en una playa de Puerto Madryn, en la provincia de Chubut. Dos días antes, las autoridades locales habían informado del hallazgo de al menos ocho ejemplares adultos muertos cerca de la costa.
Los reportes abarcan distintos puntos de la península Valdés y los golfos Nuevo y San José, donde se han encontrado crías, ejemplares juveniles y adultos.
🇦🇷🐋 Muerte masiva de ballenas en Argentina alerta a científicos por posibles toxinas y bacterias 🌊 La aparición de cientos de cetáceos de la especie franca austral muertos en la península Valdés, de la provincia argentina de Chubut (noreste), mantiene en vilo a la comunidad científica. 🔬 Desde julio de este año, se registra una cantidad de decesos inusuales de crías y ejemplares adultos, que podría convertirse en la peor marca desde que existen registros. Aunque todavía no hay un balance oficial definitivo, las estimaciones extraoficiales superan los 300 animales fallecidos. 🦠 Los investigadores confirmaron que las muertes de las crías están relacionados con la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, mientras que en los ejemplares adultos se estudia la posible influencia de la marea roja, una proliferación de algas que puede liberar toxinas. Los expertos también analizan si factores como el cambio climático y el fenómeno de El Niño pudieron alterar las condiciones del océano.
— Sputnik Mundo (@SputnikMundo) October 21, 2026
Cientos de crías han muerto desde junio
Las cifras actuales preocupan a los investigadores. De acuerdo con el Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral (PMSBFA), entre 2003 y 2024 se registraron mil 49 ejemplares muertos.
De ese total:
- 886 fueron crías, el grupo más afectado.
- 120 fueron ballenas adultas.
- 42 fueron ejemplares jóvenes.
Los registros históricos muestran que 2012 fue el año con mayor mortalidad de crías, con 113 casos, mientras que en 2022 se reportaron 28 ballenas adultas muertas, la cifra más alta para ese grupo durante el periodo documentado.
Sin embargo, esos antecedentes han sido rebasados por el episodio actual. Según informó Live Science, desde junio han muerto 300 crías, una cantidad que el medio describió como excepcional.
Marea roja, toxinas y bacterias, entre las hipótesis
Una de las posibles explicaciones que investigan los especialistas es la marea roja, fenómeno relacionado con la proliferación de determinados organismos microscópicos. Algunas de estas proliferaciones producen biotoxinas que pueden llegar a los grandes mamíferos marinos a través de su alimentación.
Otra línea de investigación se centra en la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, asociada con infecciones graves, incluida la septicemia, en mamíferos marinos.
No obstante, todavía no se ha establecido una causa definitiva. Los especialistas del PMSBFA analizan los restos de los animales y obtienen muestras de tejidos y órganos para investigar distintos factores que podrían contribuir a la mortalidad.
Entre ellos se encuentran:
- Enfermedades infecciosas y biotoxinas.
- Ataques de gaviotas.
- Presencia de plásticos y contaminantes.
Otras amenazas para las ballenas
Las organizaciones ambientalistas también advierten sobre otras actividades humanas que pueden perjudicar a los cetáceos.
Greenpeace señala que las explosiones acústicas continuas en el lecho marino, utilizadas para buscar petróleo y gas, pueden afectar severamente la orientación y comunicación de estos animales.
A esto se suman las colisiones con buques, la alteración de las rutas migratorias por proyectos portuarios e industriales y los derrames de petróleo, factores que también forman parte de las preocupaciones sobre la conservación de las ballenas.
Una especie protegida y clave para el ecosistema
La mortandad ha cobrado relevancia porque la ballena franca austral está protegida en Argentina como Monumento Natural Nacional y tiene una importante función ecológica en el Atlántico Sur.
Además de formar parte del equilibrio de los ecosistemas marinos, las ballenas contribuyen al ciclo de nutrientes del océano y participan en procesos naturales que conectan la vida marina con la regulación del clima.
Sin embargo, su papel en estos procesos no significa que puedan contrarrestar por sí solas el calentamiento global. Su conservación requiere medidas más amplias, como proteger los ecosistemas, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y disminuir las presiones humanas sobre los mares.
¿Existe una relación con el cambio climático?
La mortalidad registrada en la Patagonia también abre interrogantes sobre la manera en que los cambios en las condiciones ambientales podrían interactuar con enfermedades y otros fenómenos naturales.
Aunque hasta ahora no hay pruebas concluyentes que vinculen directamente este episodio con el cambio climático, los científicos consideran importante estudiar las posibles relaciones entre las condiciones del océano y la salud de los animales.
Por ahora, la investigación continúa para determinar qué factores están detrás de las muertes y esclarecer por qué el episodio ha afectado a tantos ejemplares.




