Entre 12 y 17 por ciento de la población adulta de la Ciudad de México presenta síntomas depresivos y ansiedad severa, problemas que han llevado a las autoridades capitalinas a plantear un reforzamiento de los servicios de salud mental.
Aunque la capital registra una de las tasas de suicidio más bajas del país, las autoridades reconocen una prevalencia elevada de conductas autolesivas e intentos de suicidio, por lo que consideran necesario ampliar las medidas de prevención y atención.
Ante este panorama, la Jefatura de Gobierno envió al Congreso de la Ciudad de México una propuesta de reforma a la Ley de Salud local, actualmente en análisis, que contempla la creación de un sistema de atención médica de urgencias especializado en crisis de salud mental y situaciones relacionadas con el consumo de drogas.
Proponen sistema de atención para crisis de salud mental
La iniciativa busca garantizar una respuesta oportuna, segura y efectiva ante emergencias de salud mental mediante la coordinación de los servicios de atención prehospitalaria, las instituciones de salud, los cuerpos de seguridad ciudadana, Protección Civil y otras autoridades que participan en la atención de emergencias.
El objetivo es establecer una red de atención que conecte a las alcaldías con los servicios de salud federales para facilitar el acceso a tratamientos y atención integral.
La propuesta contempla atender principalmente casos de depresión y ansiedad, pero también otros padecimientos, entre ellos:
- Trastorno de estrés postraumático.
- Autismo.
- Demencia.
- Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
- Trastornos psicóticos y bipolares.
Salud mental recibiría recursos de la Secretaría de Salud y las alcaldías
Para poner en marcha el nuevo sistema, la reforma propone destinar 5 por ciento del presupuesto anual de la Secretaría de Salud capitalina a la salud mental.
Además, las alcaldías tendrían que asignar 10 por ciento de su presupuesto destinado a servicios de difusión e información para operar campañas de salud mental y atención integral al consumo de sustancias psicoactivas.
La intención es fortalecer tanto la prevención como la atención de los padecimientos, mediante campañas informativas, programas comunitarios y una mayor preparación de los profesionales de la salud.
Instituto de Adicciones cambiaría de nombre y ampliaría sus funciones
Otro de los cambios planteados consiste en modificar el nombre del Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones, que pasaría a llamarse Instituto para la Atención a la Salud Mental y las Adicciones.
El organismo sería responsable de coordinar la política pública relacionada con la salud mental y el consumo de sustancias psicoactivas.
Asimismo, asumiría nuevas atribuciones para registrar, autorizar y verificar administrativamente los centros de atención integral, conocidos popularmente como anexos o granjas, tanto públicos como privados. También tendría facultades para imponer sanciones a los establecimientos que proporcionen servicios para atender estos padecimientos.
La iniciativa subraya la necesidad de reforzar la prevención y promoción de la salud mental, especialmente entre los jóvenes y las poblaciones vulnerables.
Para ello, plantea impulsar programas comunitarios, ampliar la capacitación de los profesionales sanitarios y garantizar que la población tenga acceso a servicios de atención.



