Corea del Sur prevé aprobar por primera vez las píldoras abortivas para embarazos de hasta nueve semanas, con el objetivo de incorporar este procedimiento al sistema nacional de salud y mejorar las condiciones de seguridad para las mujeres.
El gobierno anunció el miércoles que busca introducir los medicamentos durante el primer trimestre de 2027. Durante los primeros dos años, las píldoras deberán ser prescritas y dispensadas directamente por médicos en hospitales y otras instituciones médicas.
La medida llega después de años de incertidumbre legal. En 2019, el Tribunal Constitucional de Corea del Sur declaró inconstitucional la penalización del aborto, pero el Parlamento aún no ha completado una reforma de las leyes relacionadas con el procedimiento.
Buscan evitar el uso de medicamentos no regulados
El gobierno surcoreano señaló que el vacío legal ha llevado a algunas mujeres a recurrir a canales de internet no autorizados para conseguir medicamentos cuya seguridad y calidad no están verificadas.
La ministra de Igualdad de Género y Familia, Won Min-kyong, explicó que la introducción de los medicamentos busca que la interrupción del embarazo pueda realizarse de manera más segura dentro del sistema nacional de salud y mejorar la supervisión gubernamental.
“Esta introducción del aborto con medicamentos es significativa porque es un paso para garantizar que la interrupción del embarazo se realice de manera más segura y dentro del sistema nacional de salud”.
El Ministerio de Seguridad de Alimentos y Medicamentos indicó que ya se encuentra en proceso una solicitud para autorizar medicamentos destinados a embarazos de hasta 63 días, equivalentes a nueve semanas, y que evaluará su seguridad, eficacia y calidad antes de conceder la autorización.
La intención oficial es completar el proceso para introducirlos durante el primer trimestre de 2027.
Mifepristona y misoprostol
El tratamiento que se busca introducir está compuesto por mifepristona y misoprostol, una combinación utilizada internacionalmente para la interrupción médica del embarazo.
Durante los primeros dos años de aplicación, los médicos deberán encargarse tanto de la prescripción como de la dispensación. Posteriormente, el gobierno contempla evaluar una transición hacia un sistema en el que los médicos prescriban los medicamentos y las farmacias puedan dispensarlos.
El presidente Lee Jae Myung había instruido en julio a su gobierno explorar mecanismos para permitir el uso seguro de estos medicamentos.
De acuerdo con el Ministerio de Igualdad de Género, hasta 2024 alrededor de 100 países habían autorizado el uso de píldoras abortivas.
El aborto quedó despenalizado, pero persiste un vacío legal
El Tribunal Constitucional surcoreano ordenó en 2019 flexibilizar la prohibición del aborto que había estado vigente durante décadas. Posteriormente, el aborto dejó de estar penalizado, pero el Parlamento no ha actualizado completamente la legislación que regula el procedimiento.
Este vacío ha generado dificultades tanto para las mujeres como para el personal médico.
El obstetra-ginecólogo Lee Jae-kwan señaló que la mayoría de los abortos realizados en Corea del Sur son quirúrgicos y que algunos médicos han recurrido al misoprostol —un medicamento utilizado principalmente para tratar úlceras estomacales— para interrumpir embarazos, aunque no estaba aprobado específicamente para ese uso.
En 2020 se estimaron alrededor de 32 mil abortos en el país, según un centro de estudios afiliado al gobierno.
Organizaciones de mujeres apoyan la medida
La Asociación de Mujeres Unidas de Corea del Sur, una organización de derechos de las mujeres con sede en Seúl, calificó el anuncio como un “primer paso hacia el apoyo a una interrupción segura del embarazo”.
La organización pidió al gobierno avanzar en otras medidas para facilitar el acceso a los medicamentos y garantizar que su costo sea cubierto por el sistema nacional de seguro de salud.
El gobierno, por su parte, sostiene que la medida busca proteger la salud y seguridad de las mujeres y establecer un sistema formal de supervisión para el uso de estos medicamentos.
Iglesia y médicos plantean objeciones
La Conferencia Episcopal de Corea expresó “profundas preocupaciones” por el plan y afirmó que, desde su perspectiva, la medida profundizaría el desprecio por la vida humana.
La Asociación Coreana de Obstetras y Ginecólogos también consideró insuficiente el anuncio y pidió que se establezca un marco legal que atienda los posibles problemas relacionados con los medicamentos.
Entre sus preocupaciones mencionó la necesidad de protocolos para atender complicaciones como abortos incompletos y hemorragias abundantes, así como protección jurídica para los médicos que prescriban las píldoras.
“Nunca aceptaremos ninguna introducción de píldoras abortivas que no garantice la seguridad de las pacientes y las protecciones legales de los profesionales médicos”, señaló la asociación.
El gobierno prevé que, durante los primeros dos años, el uso de los medicamentos sea supervisado directamente dentro de las instituciones médicas, mientras se evalúan sus efectos y las condiciones necesarias para ampliar posteriormente el sistema.



