Los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos anunciaron un “acuerdo histórico” para la explotación petrolera en territorio venezolano, que contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos con un potencial probado de 65 mil millones de barriles de crudo.
El primero en informar sobre el acuerdo fue el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que los secretarios de Estado, Marco Rubio, y de Guerra, Peter Hegseth, negociaron con la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, para garantizar “el control mayoritario de Estados Unidos sobre más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo en Venezuela”.
Trump afirmó que el acuerdo permitirá a su país “más que duplicar las reservas petroleras”, incrementar considerablemente el suministro de crudo y reducir de manera importante los precios de la gasolina para los estadunidenses durante los próximos años. También señaló que la operación contempla una alianza con el sector privado.
⚡️🇺🇸🇻🇪 El presidente de EEUU, Donald Trump, informó que su país ha logrado tener el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano, "sin costo alguno para el contribuyente estadounidense".
— Sputnik Mundo (@SputnikMundo) August 28, 2026
🗣 "¡EEUU acaba de firmar con… https://t.co/Ul57mjIbPK pic.twitter.com/skzuKBb2B1
Las reservas petroleras de Estados Unidos se calculan en aproximadamente 46 mil millones de barriles, de acuerdo con la Agencia de Información de Energía (EIA). Sin embargo, el acuerdo no implica que esas reservas pasen a formar parte de las reservas estadunidenses, sino que empresas de ese país obtendrían el control mayoritario de las operaciones.
Esta posibilidad fue abierta por la reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos aprobada en marzo por el Parlamento venezolano, con el objetivo de atraer inversiones a la industria petrolera.
Marco Rubio respaldó el anuncio de Trump y afirmó que lo acordado representará alrededor de 100 mil millones de dólares en inversión privada para Venezuela.
Por su parte, Delcy Rodríguez confirmó el acuerdo mediante un comunicado difundido en redes sociales. Señaló que permitirá incrementar considerablemente la producción petrolera mediante la participación de operadores privados.
La presidenta venezolana agregó que las inversiones generarían más de 209 mil millones de dólares en tributos para el Estado.
Rodríguez precisó que el convenio contempla operaciones en 17 campos petroleros, aunque no detalló cuántas empresas participarán ni cuáles serán.
“Estas inversiones contribuirán no solo a la recuperación y modernización de nuestra industria, sino también al crecimiento económico de nuestro país, a la seguridad energética de nuestro hemisferio y a un mayor equilibrio en los mercados internacionales”, declaró.
Una negociación de gran alcance
El volumen contemplado en el acuerdo supera ampliamente el de uno de los principales convenios petroleros previos de Venezuela.
En 2010, durante el gobierno de Hugo Chávez, Petróleos de Venezuela (PDVSA) firmó contratos para el desarrollo masivo del bloque Carabobo, en la Faja del Orinoco, con empresas como Chevron, de Estados Unidos; Repsol, de España, y ONGC, de India, entre otras.
Aquellos contratos contemplaban la extracción de 50 mil millones de barriles de crudo extrapesado y una inversión cercana a 40 mil millones de dólares.
Las reservas probadas de Venezuela ascienden a 303 mil millones de barriles de crudo, según informes históricos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Con base en las cifras mencionadas, el acuerdo anunciado implicaría que empresas estadunidenses tendrían control operativo sobre más de 21 por ciento de las reservas venezolanas.
Rodríguez consideró que lo anunciado es resultado del fortalecimiento de la relación entre Venezuela y Estados Unidos, una valoración que también expresó Trump.
“¡Esta transacción fortalecerá enormemente la relación, ya creciente, entre Venezuela y Estados Unidos!”, aseguró el mandatario estadunidense.
La agresión militar estadunidense contra Venezuela del pasado 3 de enero modificó las relaciones entre Washington y Caracas. Después del secuestro de Nicolás Maduro y su traslado a una prisión en Nueva York, la administración estadunidense aceleró el proceso para asegurar inversiones nacionales en la industria petrolera venezolana, previamente afectada por las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro.
El gobierno encabezado por Delcy Rodríguez ha facilitado el desarrollo de esta nueva relación, que con el acuerdo anunciado adquiere dimensiones sin precedentes.





