Más que modificar el formato de los exámenes de ingreso, ya sean en línea o presenciales, las universidades públicas del país deberían replantear de fondo sus procesos de admisión, consideró Armando González Placencia, secretario general de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies).
Tras las irregularidades registradas durante la aplicación del examen de ingreso en línea de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el funcionario señaló que las trampas en este tipo de pruebas no son un fenómeno nuevo.
Recordó que también se han presentado casos similares en las universidades de Chihuahua, Baja California y Guadalajara.
“Es algo que se presenta todos los años y que se va a seguir presentando en el futuro”.
Exámenes excluyen a miles de jóvenes
Entrevistado durante la Feria Internacional del Libro de las Universitarias y Universitarios, González Placencia sostuvo que las irregularidades en los exámenes muestran la necesidad de buscar nuevos mecanismos de ingreso que sean menos excluyentes y, al mismo tiempo, permitan identificar a los estudiantes con mayores posibilidades de continuar sus estudios.
El secretario general de la Anuies consideró necesario revisar las políticas de admisión que las universidades han aplicado durante las últimas tres décadas.
“Hay que hacer una revisión de fondo sobre las políticas de admisión que han tenido las universidades en los últimos 30 años”.
Explicó que las instituciones recurrieron al examen de ingreso principalmente porque no existen lugares suficientes para todos los aspirantes, por lo que deben seleccionar a quienes obtendrán un espacio.
Sin embargo, señaló que este sistema termina dejando fuera a una gran cantidad de jóvenes.
Propone un sistema coordinado entre universidades
González Placencia planteó que las universidades deberían funcionar como un gran sistema de educación superior, de manera que exista una mayor coordinación entre las instituciones.
En este esquema, las universidades cercanas a la Ciudad de México podrían abrir espacios de manera coordinada para que los jóvenes tengan una segunda o tercera opción si no consiguen ingresar a la carrera o institución que eligieron inicialmente.
De esta forma, los lugares disponibles podrían aprovecharse mejor y los estudiantes no tendrían que esperar un año completo para volver a participar en un proceso de admisión.
“Indispensable” fortalecer la orientación vocacional
El secretario general de la Anuies también consideró indispensable reforzar la orientación vocacional desde el bachillerato.
A su juicio, la sociedad ha fallado en este aspecto, pues una gran parte de los jóvenes que no consigue un lugar busca ingresar a las carreras más tradicionales, como medicina, psicología o derecho, donde existe una alta demanda.
Por ello, consideró necesario ampliar las opciones que conocen los estudiantes antes de llegar a los procesos de selección.
“Si vamos a seguir haciendo procesos de selección, hay que pensar cómo hacer que sean más incluyentes y no terminen con muchos excluidos y espacios vacíos en las universidades”.
González Placencia sostuvo que permitir a los jóvenes concursar por lugares en dos o tres instituciones también ayudaría a aprovechar los espacios que queden disponibles, pues aquellos que no sean ocupados podrían ofrecerse a otros aspirantes en lugar de permanecer vacíos hasta el siguiente ciclo.




