Anforama, la cadena mexicana de artículos para cocina y el hogar, anunció el cierre definitivo de sus tiendas después de 75 años de operaciones, por lo que actualmente realiza una liquidación total de su mercancía.
“Nos vamos, remate total, cierre definitivo” y otras frases similares se escuchan mediante las bocinas de sus 32 sucursales en la Ciudad de México y seis más ubicadas en el Bajío, donde los productos se ofrecen con descuentos importantes.
La liquidación no se limita a artículos como vajillas, ollas, cubiertos y vasos. También están a la venta las vitrinas de exhibición y los anaqueles utilizados en las tiendas.
Durante un recorrido por la casa matriz, ubicada en Palma 33, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, y por una sucursal de Félix Cuevas, en la colonia Del Valle, se constató que la empresa se prepara para concluir sus operaciones.
Descuentos por cierre definitivo
En las sucursales se mantiene una grabación que invita a los clientes a aprovechar las últimas ofertas:
“Estamos rematando todo, porque esto es un remate total. Cierre definitivo. Todo se tiene que vender”.
De acuerdo con los anuncios, los descuentos alcanzan 40 por ciento en todos los artículos, mientras que las ollas de presión y los electrodomésticos tienen una rebaja de 30 por ciento.
La respuesta de los clientes ha sido constante, mientras los anaqueles y vitrinas comienzan a quedar vacíos.
Trabajadores desconocen cuándo terminará el cierre
La empresa no respondió a los cuestionamientos sobre los motivos que llevaron a tomar la decisión de cerrar sus establecimientos.
Trabajadores consultados señalaron que la duración de las ofertas no está completamente definida. Una encargada de cobro confirmó que las tiendas cerrarán, mientras que otra empleada de la sucursal de la colonia Del Valle indicó que se les informó que las operaciones concluirán durante la primera semana de septiembre.
En tanto, en las tiendas del Centro Histórico se observan anuncios que establecen el 31 de agosto como fecha para el final de las ofertas.
Ante la incertidumbre, algunos trabajadores se limitan a responder que “aún no sabemos” cuando se les pregunta por el futuro de las sucursales.
Una historia que comenzó en la década de 1950
Anforama comenzó sus operaciones cerca del mercado de San Juan, con una pequeña tienda dedicada a la cristalería y una sola cortina hacia la calle.
De acuerdo con la historia publicada por la propia empresa en su sitio web, su objetivo era ofrecer productos para el hogar mexicano. En la década de 1960 llegó una de sus primeras grandes expansiones con la apertura de la tienda matriz en Palma, que contaba con 800 metros cuadrados de espacio de venta.
El establecimiento llegó a ofrecer más de 130 modelos diferentes de vajillas, además de otros artículos especializados para la cocina y el hogar.
Posteriormente, durante la última década del siglo XX, una nueva generación al frente de la empresa impulsó su expansión hacia Querétaro y Guanajuato, además de establecer un centro de distribución.
El futuro de sus ventas por Internet es incierto
Anforama también incursionó en las ventas por Internet, aunque hasta ahora no se ha aclarado si este esquema continuará después del cierre de sus tiendas físicas.
Mientras tanto, los clientes aprovechan los descuentos para adquirir los productos que todavía permanecen disponibles, ante la advertencia de que la mercancía no tendrá reposición.
La situación se resume en el mensaje que la propia empresa transmite a sus clientes: lo que está disponible hoy podría no estar mañana y, una vez agotado, no habrá nueva mercancía.






