El uso de Internet y dispositivos electrónicos entre niñas, niños y adolescentes se ha convertido en una preocupación mundial. Aunque los esfuerzos para regular su utilización no son nuevos, expertos, docentes y directivos señalan que en los últimos años se vive un “boom regulatorio”: más de un centenar de países han establecido algún tipo de norma, de acuerdo con datos de la Unesco.
La discusión, advierten especialistas, ya no se limita a las aulas, pues el uso de estas tecnologías está presente en los espacios familiares y recreativos. Por ello, consideran necesario reflexionar sobre cómo se producen estas herramientas digitales, quién las desarrolla y qué uso crítico deben tener en la sociedad, particularmente entre las infancias.
De acuerdo con la edición 2025 de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (Endutih), elaborada por el Inegi, 85.4 por ciento de los niños de 6 a 14 años en México utiliza Internet, porcentaje que aumenta a 97.6 por ciento entre los jóvenes de 15 a 24 años. Ambas cifras han mantenido una tendencia creciente desde 2015.
Los datos de la Endutih 2024 muestran que los niños de 6 a 11 años pasan en promedio 2.6 horas al día conectados a Internet, frente a una media de 4.4 horas para el conjunto de la población.
En el grupo de 12 a 17 años, el promedio aumenta a 4.5 horas diarias, mientras que entre los jóvenes de 18 a 24 años llega a 5.7 horas.
Infancias, algoritmos sin derechos
Juan Manuel Rendón, profesor-investigador y ex director de la Benemérita Escuela Normal de Maestros (BENM), consideró necesario abrir un debate social sobre el uso de las redes sociales y la Inteligencia Artificial (IA), así como sus efectos en niñas, niños y adolescentes.
Advirtió que las infancias y adolescencias se están convirtiendo cada vez más rápido “en algoritmos para las grandes empresas tecnológicas”, las cuales, afirmó, no los consideran sujetos de derecho, sino mercancías.
Por su parte, Óscar Cortés, historiador y profesor-investigador de la BENM, señaló que cualquier regulación debe estar acompañada de una estrategia educativa.
“De nada sirve un proceso regulatorio, como el que se busca impulsar en México, si éste no pasa por un correlato pedagógico”.
En ese sentido, consideró que la escuela es uno de los espacios donde debe abordarse a fondo la discusión.
Los profesores y directores Francisco Bravo y Enrique Enriquez, ambos con más de 38 años de servicio docente, coincidieron en que las escuelas tienen un papel central en la reflexión sobre el uso de las redes sociales y las pantallas. Sin embargo, señalaron que la familia es la primera responsable de determinar cuándo y cómo los menores tienen acceso a estos dispositivos.
Acceso a pantallas comienza cada vez más temprano
Una investigación publicada recientemente en la revista especializada PLOS ONE encontró que ningún país de América Latina cumple con la recomendación de evitar el contacto de menores de dos años con dispositivos y pantallas, como televisores inteligentes, tabletas y teléfonos celulares.
El estudio Uso de pantallas, libros e interacciones con adultos en el lenguaje y las habilidades de los niños pequeños. Un estudio transcultural entre 19 países latinoamericanos de diferentes niveles socioeconómicos, elaborado por Lucas G. Gago-Galvagno, Ángel M. Elgier y otros investigadores, señala que los menores de cuatro años utilizan las pantallas durante más tiempo del recomendado, independientemente de su nivel socioeconómico.
El promedio de uso del televisor supera una hora diaria.
Entre los principales factores detrás de esta situación, el estudio destaca que en América Latina no existen programas educativos públicos enfocados en el uso de pantallas durante los primeros años de vida.
Además, los niños pequeños incrementaron particularmente su exposición a las pantallas después de la pandemia de covid-19. El análisis encontró una asociación negativa y significativa entre el tiempo frente a las pantallas y las habilidades lingüísticas.
Redes sociales y entretenimiento
La Endutih también revela que nueve de cada 10 mexicanos que utilizan Internet recurren a aplicaciones para comunicarse y acceder a redes sociales.
Asimismo, 89 por ciento utiliza la red para actividades de entretenimiento, principalmente para consumir contenido audiovisual, en muchos casos mediante formatos de corta duración.
Mauro Jarquín Ramírez, especialista en educación y tecnologías digitales, consideró que el debate sobre la regulación de las redes sociales y el uso de pantallas puede servir como punto de partida para discutir de manera más amplia la relación entre tecnología y educación.
Advirtió que, sin una discusión de fondo, el debate podría reducirse a decidir si se deben prohibir o no los teléfonos celulares en las escuelas.
“Los teléfonos inteligentes no son el problema, sino la forma y la cultura tecnológica que se está desarrollando en nuestros centros escolares”.
A juicio del especialista, esa cultura tecnológica no surge de una deliberación pública ni de una discusión entre expertos, sino de las empresas que comercializan productos y servicios educativos digitales.





