OpenAI implementó una nueva restricción en ChatGPT que impide generar textos que imiten directamente el estilo de escritores reconocidos. En lugar de reproducir la voz de un autor específico, el chatbot ahora ofrece crear contenido original inspirado en las características generales de su obra.
ChatGPT rechaza copiar el estilo de autores
De acuerdo con el medio especializado Ars Technica, ChatGPT ya responde negativamente cuando un usuario solicita escribir “al estilo” de un autor determinado.
Por ejemplo, ante una petición para redactar una introducción como si fuera Stephen King, el asistente explica que puede recrear elementos como el terror atmosférico, la tensión o el desarrollo de personajes, pero no imitar la voz distintiva del escritor.
En su lugar, propone elaborar un texto original que transmita una sensación similar sin copiar el estilo del autor.
La medida aplica para autores vivos y fallecidos
Las pruebas realizadas por Ars Technica indican que la restricción no solo afecta a escritores vivos, como J.K. Rowling o Amy Tan, sino también a autores fallecidos como Charles Dickens y Ernest Hemingway.
Este cambio representa una diferencia respecto a un estudio publicado en julio por No Latency, el cual señalaba que ChatGPT rechazaba imitar a autores vivos, pero sí aceptaba hacerlo con escritores ya fallecidos.
Un cambio con implicaciones legales
La nueva política también fortalece la posición legal de OpenAI frente a las demandas presentadas por diversos escritores, quienes acusan a la empresa de utilizar obras protegidas por derechos de autor para entrenar sus modelos de inteligencia artificial.
En Estados Unidos, la legislación protege la expresión específica de una obra, aunque no el estilo en términos generales. Sin embargo, un texto puede infringir derechos de autor si resulta sustancialmente similar al original.
Por ello, la respuesta de ChatGPT enfatiza que puede inspirarse en ciertos rasgos narrativos sin reproducir la voz única de un autor.
Escritores piden evitar imitaciones con IA
Organizaciones como la Authors Guild también han recomendado no utilizar inteligencia artificial para imitar el estilo de otros escritores con fines comerciales.
La asociación considera que esta práctica puede generar conflictos éticos y derivar en demandas por competencia desleal o infracción de derechos de autor, especialmente cuando el resultado se acerca demasiado a la obra original.





