La curandera zapoteca Braulia Velázquez, originaria de la Sierra Sur de Oaxaca, es la protagonista de Braulia, un cortometraje documental dirigido por su sobrina nieta, Diana Martínez García, que busca preservar y visibilizar los saberes ancestrales sobre la sanación con plantas y hongos sagrados.
El proyecto, que actualmente se encuentra en etapa de producción, fue uno de los 19 seleccionados en la octava convocatoria del Estímulo para la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes, organizada por el Instituto Mexicano del Cine (Imcine).
Un homenaje a los saberes ancestrales
De acuerdo con la directora, el documental pretende reconocer la historia de sus ancestras y el legado familiar vinculado a la medicina tradicional.
“Es una manera de honrar este trabajo de cuidados que tiene que ver con la espiritualidad y sobre los saberes de la tierra y el territorio. Me importa que las historias de mujeres sean cada vez más visibles, en este caso, zapotecas del sur; también, el hecho de que sea cine producido por mujeres”, explicó Martínez García.
Un don revelado en los sueños
Braulia Velázquez, de 61 años, vive en la comunidad de San Mateo Río Hondo, en Oaxaca. Según relata el documental, recibió el don de sanar cuando tenía alrededor de 22 años, a través de un sueño.
Desde entonces utiliza plantas medicinales y hongos sagrados conocidos en zapoteco como mbey do o mbey sant, propios de la región.
Actualmente enfrenta problemas de la vista, una situación que motivó a la realizadora a registrar y preservar sus conocimientos.
La propuesta audiovisual busca transmitir esa experiencia mediante el sonido y la representación de los paisajes de la Sierra Sur.
Hongos sagrados, temazcales y cosmovisión zapoteca
Además de acompañar a personas que consumen hongos sagrados por motivos emocionales o de salud, Braulia también guía temazcales, baños de vapor con hierbas como pericón, romero y lavanda.
Martínez García explicó que el documental tendrá una narrativa inspirada en los sueños, elemento central dentro de la cosmovisión zapoteca.
“La idea es hacer una propuesta onírica para hablar de la relevancia de los sueños. Utilizaremos elementos visuales y sonoros para construir estas atmósferas, además de un poco de animación”, señaló.
La cineasta también destacó que el padre de Braulia fue partero y heredó parte de esos conocimientos a su hija.
Cine comunitario y preservación cultural
Aunque no estudió cine de manera formal, Diana Martínez García se ha formado mediante talleres y actualmente imparte cursos de producción audiovisual en comunidades de Oaxaca junto con organizaciones y colectivos.
Entre sus trabajos anteriores se encuentran Ita vii y Montañas de café, este último aún en desarrollo.
El equipo de producción de Braulia también planea impulsar una campaña de impacto para generar espacios de diálogo entre el cine, las artes y especialistas como biólogos y oncólogos, con el fin de reflexionar sobre estos conocimientos tradicionales.
Alertan por la apropiación de saberes indígenas
La realizadora advirtió que actualmente existe un proceso de apropiación y descontextualización de los conocimientos relacionados con los hongos sagrados en la Sierra Sur de Oaxaca.
Según explicó, la creciente gentrificación y turistificación de la región ha provocado que estas prácticas se comercialicen como simples experiencias turísticas, dejando de lado su profundo significado espiritual e histórico.
“Se venden más como experiencia, pero los descontextualizan de donde vienen estas prácticas y saberes con el fin de lucrar con ellos”, afirmó.
El documental también aborda la crisis climática
Otro de los temas presentes en Braulia es la relación entre las comunidades indígenas y la crisis climática.
Martínez García señaló que los bosques representan un ejemplo de restauración y resiliencia, por lo que considera fundamental fortalecer el vínculo con los territorios.
“Los bosques nos enseñan mucho de este proceso en común. Tenemos la capacidad de sanarnos; entonces, hay que reconectar estas rupturas que se han dado con la forma en común”, expresó.
Asimismo, destacó el interés de las nuevas generaciones por el cine y la animación como herramientas para contar historias desde sus propias comunidades.
Como parte del proyecto, durante el rodaje también impartirán talleres de cine y animación para niñas y niños.
Finalmente, la realizadora informó que en agosto viajará a Bolivia para participar en el Encuentro Cine: Comunidad y Diversidad.





