Mientras la atención estaba centrada en Cristiano Ronaldo, Yoane Wissa se robó los reflectores al convertirse en una de las grandes historias del empate entre Portugal y la República Democrática del Congo en el Mundial 2026.
El delantero del Newcastle United anotó el primer gol de su selección en una Copa del Mundo y protagonizó un emotivo capítulo de superación personal tras haber sobrevivido a un ataque con ácido ocurrido hace cinco años.
Sobrevivió a una agresión que puso en riesgo su carrera
En 2021, una mujer que se presentó como admiradora acudió a la vivienda del futbolista y, durante una conversación, le arrojó un líquido corrosivo al rostro, provocándole graves lesiones oculares.
Wissa fue hospitalizado y sometido a una cirugía que le permitió conservar la vista. Tras completar su recuperación, retomó su carrera profesional y posteriormente firmó con el Brentford.
“Después del ataque, nunca se quejó. Enseguida quiso seguir adelante, y el éxito que ha alcanzado hoy es una justa recompensa a sus esfuerzos”, recordó su excompañero Pierre-Yves Hamel.
La responsable de la agresión, quien además intentó llevarse a la hija del jugador, fue condenada a 18 años de prisión.
De una dura prueba a un momento histórico
Nacido en Francia y de raíces congoleñas, Wissa ha vivido un ascenso notable en el futbol internacional. Después de disputar encuentros ante menos de tres mil aficionados en 2019, llegó a competir en la Liga de Campeones y posteriormente concretó un traspaso del Brentford al Newcastle por 55 millones de libras esterlinas.
En el duelo frente a Portugal, cuando muchos esperaban que Cristiano Ronaldo fuera la gran figura de la jornada tras las destacadas actuaciones de Kylian Mbappé, Erling Haaland y Lionel Messi en días previos, fue Wissa quien escribió la historia.
El atacante se elevó por encima de la defensa portuguesa para conectar un cabezazo y vencer al guardameta Diogo Costa, firmando el tanto que selló un empate histórico para la República Democrática del Congo.



