El memorando de entendimiento firmado en marzo entre Pfizer y la Secretaría de Salud (Ssa) contempla, por ahora, que la etapa final de fabricación de la vacuna contra covid-19 —que incluye el empaquetado y etiquetado— se realice en la planta de la farmacéutica en Toluca, Estado de México, a partir de 2027.
Así lo informó Juan Luis Morell, presidente y director general de la empresa, quien aclaró que el acuerdo no incluye, por el momento, la instalación de una planta de producción ni la transferencia de tecnología.
Nueva vacuna no requerirá ultracongelación
Para la temporada invernal 2026-2027, México recibirá una versión actualizada del biológico que podrá conservarse entre 2 y 8 grados centígrados durante 12 meses, eliminando la necesidad de ultracongelación.
Esta característica facilitará su distribución y almacenamiento, especialmente en las zonas más alejadas del país.
El memorando también prevé que la vacuna incorpore una variante actualizada del virus SARS-CoV-2, mientras que la Secretaría de Salud se comprometería a adquirir el producto durante cinco años a partir de 2026.
No obstante, Morell señaló que aún deben definirse los detalles del contrato definitivo y armonizarse con lo establecido en la Ley de Adquisiciones.
Pfizer busca ampliar su inversión en México
Como parte del Plan México, enfocado en fortalecer la inversión y las cadenas productivas en el sector salud, Pfizer manifestó su intención de duplicar las inversiones que realiza en el país, principalmente mediante proyectos de investigación y desarrollo.
Sin embargo, el directivo subrayó que cualquier compromiso dependerá de los acuerdos finales y de que exista certeza jurídica para las inversiones.
Ensayos clínicos con participación de mexicanos
Entre los proyectos previstos para 2026 destaca el inicio de la fase tres de investigación clínica de una vacuna contra 25 serotipos de neumococo, así como un estudio sobre la efectividad de un biológico que protege contra 20 serotipos y que ya se aplica en México.
Ambos ensayos contemplan la participación de población mexicana, lo que permitirá generar evidencia propia sobre la seguridad, calidad y eficacia de estos tratamientos.
Además, Pfizer analiza incluir a pacientes nacionales en un ensayo clínico sobre una molécula para combatir la obesidad desarrollada por Metsera, empresa que recientemente fue adquirida por la farmacéutica.
Este medicamento pertenece a la familia de los GLP-1, compuestos que imitan una hormona natural para disminuir el apetito. Según la compañía, los resultados de la fase 2B fueron favorables y apuntan a una administración mensual, en lugar de las dosis semanales utilizadas por otros tratamientos similares.
La posible participación de México en estos estudios también dependerá de los acuerdos que finalmente se concreten con la Secretaría de Salud.



