Después de 20 años sin avistamientos confirmados, el zorro enano de Cozumel volvió a ser observado en la isla, un hallazgo que ha despertado el interés de la comunidad científica por tratarse de uno de los cánidos más raros del mundo.
El descubrimiento fue documentado en un estudio publicado en una revista especializada y representa una oportunidad para impulsar acciones de conservación de esta población aislada que ha evolucionado durante miles de años.
Un encuentro inesperado
El biólogo Rafael Chacón Díaz localizó al ejemplar durante la madrugada del 14 de septiembre de 2023, cuando regresaba de un recorrido por el Parque Ecoturístico Punta Sur.
“Regresaba del campamento tortuguero de Punta Sur, y lo vi a mitad de la calle”, relató.
Tras una revisión veterinaria que confirmó que el animal se encontraba en buen estado de salud, fue liberado días después en la Reserva Estatal Laguna Colombia, una zona protegida de la isla.
Una especie poco estudiada
El registro fotográfico obtenido permitió a investigadores impulsar un programa de monitoreo para estudiar al zorro enano, cuya clasificación científica aún no está completamente definida.
Aunque se sabe que ha habitado Cozumel durante miles de años, las evidencias sobre su existencia habían sido escasas y provenían principalmente de restos subfósiles encontrados en la isla.
Los especialistas consideran que el aislamiento geográfico pudo favorecer un proceso de enanismo evolutivo, por lo que estiman que este zorro mide entre 60 y 80 por ciento del tamaño del zorro gris continental.
En peligro crítico
De acuerdo con Rafael Chacón, el cambio de uso de suelo, la urbanización, las carreteras, las especies invasoras y los desastres naturales amenazan seriamente la supervivencia de esta población.
El investigador subrayó que el reciente avistamiento debe servir como un llamado para conocer el tamaño de la población y desarrollar estrategias de conservación antes de que desaparezca.
Entre las acciones prioritarias propuestas por los científicos destacan:
- Realizar estudios para conocer su distribución actual.
- Estimar el tamaño de la población.
- Llevar a cabo análisis morfológicos y genéticos.
- Proteger el hábitat que aún conserva la especie.
- Reducir los riesgos derivados de la actividad humana.
Los autores del estudio advierten que, sin medidas de protección, esta singular población de zorros podría extinguirse antes incluso de ser reconocida oficialmente como una especie distinta.



