La zona arqueológica de Chichén Itzá reabrió sus puertas este lunes luego de permanecer cerrada durante 13 días por un conflicto entre artesanos, autoridades federales y el gobierno de Yucatán relacionado con la reubicación de comerciantes dentro del sitio turístico.
El cierre afectó a miles de visitantes y a diversos sectores económicos que dependen de la actividad turística en la región.
Artesanos comienzan traslado a nuevos espacios
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó que los artesanos que se oponían a la apertura del Centro de Atención a Visitantes (Catvi) comenzaron a ocupar los espacios asignados en este nuevo complejo.
Como parte de los acuerdos alcanzados entre artesanos, comerciantes, el INAH y el Patronato Cultur, se determinó que:
- No se permitirá el ingreso de nuevos artesanos.
- Se respetarán los espacios de quienes aparecen en el censo elaborado en 2025.
- Los comerciantes serán reubicados conforme al nuevo esquema de organización.
Acuerdo permite permanencia de vendedores tradicionales
Las autoridades señalaron que los artesanos y comerciantes que se encontraban en el antiguo acceso al sitio arqueológico serán reacomodados entre la nueva entrada de Chichén Itzá y el Cenote Sagrado, dentro del complejo turístico.
El acuerdo final estableció que los artesanos con mayor antigüedad que ya vendían al interior de la zona arqueológica podrán permanecer allí, mientras que los comerciantes más recientes ocuparán los locales del Catvi.
El INAH aseguró que existe espacio suficiente para todos los artesanos que actualmente comercializan sus productos en el lugar.
Antiguo acceso queda fuera de operación
Con la entrada en funcionamiento del nuevo esquema de acceso, el antiguo parador turístico dejó de operar como puerta de entrada a Chichén Itzá.
Las autoridades aclararon que ninguno de los 666 artesanos que laboran dentro del sitio fue expulsado, sino que fueron reubicados como parte del proceso de reorganización.
Cierre afectó a sectores ligados al turismo
La zona arqueológica permanecía cerrada desde el 19 de mayo, situación que generó afectaciones económicas para actividades relacionadas con el turismo, entre ellas:
- Servicios de taxi.
- Hoteles.
- Restaurantes.
- Guías turísticos.
- Comercios de la zona.
El conflicto inició por la instalación de vallas
La controversia comenzó el 18 de mayo, cuando personal del INAH colocó vallas en el antiguo parador turístico, lo que provocó el rechazo de integrantes del Concejo Indígena de Gobierno de Pisté, comunidad perteneciente al municipio de Tinum donde se localiza Chichén Itzá.
Como medida de protesta, los inconformes permitieron el acceso gratuito de visitantes al sitio arqueológico.
En un inicio, el director del INAH en Yucatán, Joel Omar Vázquez Herrera, sostuvo que la reapertura no ocurriría hasta que todos los artesanos aceptaran su traslado al Catvi. Sin embargo, integrantes del Concejo Indígena de Gobierno de Pisté rechazaron esa propuesta al considerar que más de 600 artesanos con años de trabajo dentro del sitio debían conservar sus espacios tradicionales.
Tras casi dos semanas de negociaciones, las partes alcanzaron un acuerdo que permitió la reapertura de uno de los principales destinos turísticos y arqueológicos del país.



