La futura base lunar de la NASA busca convertirse en un laboratorio científico para preparar misiones humanas a Marte, desarrollar tecnologías para sobrevivir en ambientes extremos y estudiar materiales que desaparecieron de la Tierra hace miles de millones de años.
Así lo explicó Carlos García-Galán, director del programa, quien señaló que la Luna será un paso previo indispensable antes de intentar llegar al planeta rojo.
“Para ir a Marte necesitamos perfeccionar tecnologías, aprender sobre operaciones y logística en la Luna como un prerrequisito”, afirmó.
Artemis impulsa la futura base lunar
García-Galán, con más de 27 años de experiencia en vuelos espaciales tripulados, coordina la futura base lunar dentro del programa Artemis program.
La NASA presentó recientemente la primera de las tres fases previstas para desarrollar este proyecto en los próximos dos o tres años.
Según explicó el especialista, uno de los principales objetivos será construir infraestructura capaz de soportar las condiciones extremas del Polo Sur lunar, región donde la agencia espacial planea establecerse.
Temperaturas extremas y retos tecnológicos
El ingeniero identificó tres grandes desafíos técnicos para hacer posible la presencia humana en la Luna.
Entre ellos destacó:
- La capacidad de producir suficientes naves espaciales.
- El desarrollo de sistemas resistentes a temperaturas extremas.
- La creación de cadenas logísticas para sostener vida humana.
En algunas zonas iluminadas de la Luna, las temperaturas pueden superar los 127 grados Celsius, mientras que en regiones de sombra descienden por debajo de los 200 grados bajo cero.
“Desarrollar sistemas que puedan sobrevivir a eso es muy difícil. Tenemos que crear esa tecnología”, explicó.
También señaló que mantener personas en el espacio implica diseñar infraestructura compleja a varios días de distancia de la Tierra.
Empresas privadas construirán módulos y vehículos
Durante la presentación del proyecto, la NASA informó que otorgó contratos por cientos de millones de dólares a cuatro empresas privadas de EU.
Los acuerdos contemplan la construcción de:
- Módulos de aterrizaje.
- Vehículos todo terreno.
- Drones para explorar la superficie lunar.
García-Galán explicó que la NASA mantendrá el liderazgo científico y logístico del programa, mientras que la industria privada participará en el desarrollo de naves y transporte de carga.
Actividad permanente y presencia humana
El proyecto contempla actividad robótica continua, las 24 horas del día durante todo el año.
En una primera etapa, las tripulaciones humanas visitarían la base lunar dos veces por año, mientras robots y vehículos autónomos preparan la infraestructura.
“Construiremos la base lunar a partir de la actividad robótica y del trabajo que realicen los humanos”, comentó.
El especialista señaló que el verdadero inicio de una presencia humana permanente fuera de la Tierra llegará cuando astronautas puedan interactuar directamente con instalaciones previamente desplegadas en la Luna.
Buscan impulsar innovación tecnológica
García-Galán consideró que el programa podría generar avances tecnológicos comparables a los desarrollados durante las misiones Apolo en las décadas de 1960 y 1970.
Recordó que aquellas misiones impulsaron la miniaturización de computadoras y posteriormente tecnologías como la telefonía móvil.
Ahora, dijo, proyectos como la creación de reactores nucleares en la Luna podrían tener aplicaciones futuras en la Tierra.
“Eso podría llevarnos a suministrar energía eléctrica en zonas que ahora no tienen”, afirmó.
El ingeniero reconoció que la presencia humana permanente en la Luna también transformará la forma en que la humanidad percibe al satélite natural, aunque admitió que todavía es imposible anticipar el alcance de ese cambio cultural y emocional.



