El Huei Tzompantli, lejos de representar únicamente horror o muerte, era considerado por los mexicas un “templo generador de vida”, explicó el arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez, responsable del Proyecto de Arqueología Urbana (PAU) del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
De acuerdo con el especialista, la estructura retomaba la idea de la siembra del maíz como metáfora de renovación humana.
“Sembraban huesos, que son semillas, para cosechar nuevos seres humanos”, señaló.
Una estructura ligada a rituales mexicas
El Huei Tzompantli era una construcción donde se exhibían cráneos de personas sacrificadas en rituales, prisioneros o representaciones talladas en piedra.
Las primeras descripciones detalladas provienen de cronistas de la Conquista, como Andrés de Tapia, así como de Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo.
Gracias a esos relatos se sabe que el monumento se ubicaba frente al Templo Mayor.
Según Barrera Rodríguez, la estructura estaba formada por una larga empalizada con postes perforados donde se colocaban travesaños atravesando los cráneos por las sienes.
Además, contaba con dos torres circulares construidas con osamentas humanas.
Hallan más de 600 cráneos
El arqueólogo informó que el proyecto de rescate aún se encuentra en fase de estudio y que abrir el sitio al público de forma anticipada podría poner en riesgo tanto los hallazgos como la seguridad de los visitantes.
El Huei Tzompantli fue localizado en el subsuelo del inmueble ubicado en Guatemala 24, en el Centro Histórico capitalino, durante trabajos de reforzamiento estructural iniciados en 2015.
A una década del comienzo de las excavaciones, los especialistas han encontrado:
- 665 cráneos
- Cerca de 11 mil fragmentos óseos
- Más de 200 restos ya analizados
La mayoría pertenecían a hombres, aunque también se identificaron restos de mujeres y menores de edad.
El sacrificio humano en la cosmovisión mexica
En 2015, el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma explicó que el tzompantli simbolizaba el poder mexica y reunía restos de personas sacrificadas en ceremonias religiosas.
Detalló además que no todos los restos pertenecían a enemigos, ya que también había víctimas de la propia civilización mexica.
Raúl Barrera agregó que el sacrificio humano era una práctica real dentro de la cosmovisión mesoamericana y recordó que este tipo de estructuras existieron en distintas culturas de la región.
El INAH ha documentado representaciones de tzompantlis desde el Altiplano Central hasta la península de Yucatán.
El Centro Histórico busca convertirse en museo abierto
La futura ventana arqueológica del Huei Tzompantli se sumará a más de 40 espacios con vestigios prehispánicos abiertos o parcialmente accesibles en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Entre los sitios destacados se encuentran:
- La Casa de las Águilas, vinculada al Templo Mayor
- El Calmécac mexica, ubicado en el Centro Cultural de España
- Restos de la Real y Pontificia Universidad
- Vestigios del ex convento de Santa Teresa
Aunque algunos espacios permanecen restringidos por obras o falta de condiciones de acceso, el objetivo es abrirlos gradualmente al público.
“El Centro Histórico se convertirá en un museo con una gran cantidad de espacios arqueológicos abiertos al público”, afirmó Barrera Rodríguez.




