Dos ballena jorobada establecieron un récord al ser identificadas en zonas de reproducción ubicadas en Brasil y Australia, separadas por más de 14 mil kilómetros, según un estudio publicado en la revista Royal Society Open Science.
La investigación documentó por primera vez un desplazamiento de esta magnitud entre dos regiones reproductivas distintas.
Científicos identificaron a las ballenas por sus colas
La autora principal del estudio, Cristina Castro, explicó que las ballenas fueron reconocidas gracias a los patrones únicos de la parte inferior de sus colas.
“Cada ballena jorobada posee un patrón único, como una huella dactilar humana”, detalló la investigadora.
Para el análisis, científicos revisaron 19 mil 283 fotografías tomadas entre 1984 y 2005 tanto por especialistas como por turistas durante recorridos de ecoturismo.
Las imágenes fueron procesadas mediante algoritmos de reconocimiento y posteriormente verificadas de manera visual.
Una ballena viajó de Australia a Brasil
El primer ejemplar fue fotografiado inicialmente en 2007 en la bahía de Hervey, en Queensland, Australia.
Años después, en 2019, volvió a ser identificada frente a Sao Paulo, Brasil, tras recorrer una distancia mínima estimada de 14 mil 200 kilómetros en línea recta.
Los investigadores aclararon que se desconoce la ruta exacta seguida por el cetáceo, por lo que el recorrido total pudo ser todavía mayor.
El segundo cetáceo hizo el trayecto inverso
La segunda ballena fue observada por primera vez en 2003 frente a Bahía, Brasil.
Posteriormente, fue identificada en 2025 en la bahía de Hervey, Australia, a unos 15 mil 100 kilómetros de distancia.
Con ello, ambos casos superaron el récord anterior registrado entre Colombia y Zanzíbar, que correspondía a un trayecto de 13 mil 46 kilómetros.
Los cambios podrían influir en sus rutas
Las ballenas jorobadas del hemisferio sur suelen seguir rutas migratorias muy definidas entre aguas frías de alimentación y zonas tropicales de reproducción.
Según Castro, estas trayectorias normalmente son aprendidas desde temprana edad.
Sin embargo, los científicos consideran que factores como:
- Cambios oceanográficos
- Alteraciones ambientales
- Disponibilidad de alimento
podrían estar modificando sus patrones migratorios.
El intercambio también podría cambiar sus cantos
Los investigadores señalaron que estos desplazamientos extraordinarios podrían favorecer la diversidad genética entre poblaciones de ballenas.
Además, tendrían impacto cultural en sus cantos.
“Los machos producen cantos largos y complejos que se propagan casi como una tendencia cultural”, explicó Cristina Castro.
La bióloga añadió que cuando un macho llega a una nueva región reproductiva puede introducir sonidos distintos que después son imitados por otras ballenas de la zona.



