Habitantes y artesanos de comunidades mayas de Pisté y Telchaquillo, en Yucatán, viajaron a la Ciudad de México para exigir a las autoridades que se les permita reinstalarse dentro de la zona arqueológica de Chichén Itzá y continuar con la venta de sus productos en ese espacio.
Rechazan reubicación en nuevo centro
Durante una conferencia, los inconformes manifestaron su rechazo a ser trasladados al nuevo Centro de Atención a Visitantes (CATVI), al considerar que:
- Carece de infraestructura adecuada para sus actividades.
- Se encuentra alejado del flujo principal de turistas.
- Fue construido sin consulta previa a las comunidades.
Señalaron que el CATVI, inaugurado el pasado 27 de marzo, representa un intento de desplazarlos de su lugar de trabajo, ubicado dentro del sitio arqueológico.
"No fuimos consultados para la construcción del elefante blanco que será el CATVI y que tiene como propósito desplazarnos de nuestro lugar de trabajo", expresaron.
Denuncian criminalización y piden diálogo
Los artesanos también denunciaron actos de “criminalización” por el uso de espacios que consideran sagrados y exigieron al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) retirar las denuncias interpuestas contra Gladis Uc y Álvaro Mena.
Además, solicitaron mantener abierta la entrada original a Chichén Itzá y respetar su derecho a continuar con sus actividades tradicionales.
"Desde la comunidad no pedimos que nos regalen nada, lo único que pedimos es que respeten nuestro derecho a trabajar con dignidad", afirmaron.
Actividad ancestral en riesgo
Los inconformes destacaron que su labor no sólo representa una fuente de ingreso, sino también una práctica cultural que ha sido transmitida por generaciones en la región.
En ese sentido, hicieron un llamado a las autoridades para establecer un diálogo que permita encontrar soluciones sin afectar su forma de vida ni su vínculo con el sitio arqueológico.



