Los cancilleres de Rusia e Irán calificaron como “imprudentes e ilegales” los ataques de Estados Unidos e Israel contra la central nuclear de Bushehr y otras instalaciones civiles y energéticas iraníes.
Llaman a detener ataques a infraestructura civil
El ministro ruso, Serguéi Lavrov, y su homólogo iraní, Abbas Araghchi, sostuvieron una conversación telefónica en la que exigieron el cese inmediato de las agresiones.
“Es necesario poner fin de inmediato a los ataques imprudentes e ilegales contra la infraestructura civil, industrial y energética, incluida la central nuclear de Bushehr”, señaló la cancillería rusa.
Ambos funcionarios subrayaron que la planta se encuentra bajo protección del Organismo Internacional de Energía Atómica.
Alertan sobre riesgo de catástrofe nuclear
Los cancilleres advirtieron que los ataques representan un riesgo grave para el personal de la planta y para la región.
“Es inaceptable crear amenazas para la vida y la salud del personal (…) y generar el riesgo de una catástrofe radiactiva”, señalaron.
Impulsan vía diplomática
Durante el diálogo, Lavrov expresó su expectativa de que prosperen los esfuerzos internacionales para reducir la tensión en Medio Oriente.
Consideró que esto será posible si Estados Unidos abandona los ultimátums y se retoma la negociación.
Ambos coincidieron en evitar medidas que puedan afectar los avances diplomáticos, incluso dentro del Consejo de Seguridad de la ONU.
Coordinación con China
Lavrov también dialogó con el canciller chino, Wang Yi, con quien coincidió en la necesidad de impulsar un diálogo político y diplomático para reducir la tensión en el golfo Pérsico.
Condena por ataque a central nuclear
La vocera de la cancillería rusa, María Zajárova, condenó el ataque con misiles contra la planta de Bushehr, ocurrido el sábado y que dejó un vigilante iraní muerto.
Zajárova citó al director del OIEA, Rafael Grossi, quien reiteró que:
“Las plantas atómicas (…) nunca deben ser objetivos de ataques militares”.
La portavoz calificó estas acciones como una “mancha negra” en la reputación internacional de quienes ordenan ataques contra infraestructura protegida, al considerar que ignoran normas y compromisos en materia de no proliferación nuclear.




