Los efectos tóxicos del derrame de hidrocarburos en el Golfo de México, que afectó playas de Tabasco, Veracruz y Tamaulipas, podrían tardar meses en identificarse, debido a la complejidad y costo de los estudios necesarios, advirtieron especialistas.
Identificar la fuente, clave para evitar más daños
El investigador del Instituto de Ciencias del Mar de la Universidad Nacional Autónoma de México, Hugo Olivares, señaló que el primer paso es ubicar el origen del derrame.
“Si seguimos invirtiendo los esfuerzos en la limpieza, aunque es muy importante, la fuga va a persistir”, advirtió.
Riesgos ocultos en agua, arena y fauna
Especialistas alertaron que, aunque las playas puedan aparentar estar limpias, los contaminantes pueden permanecer en el entorno.
- Posible acumulación en sedimentos marinos
- Riesgos en la fauna marina
- Afectaciones en la calidad del agua y la arena
Esto implica que podrían existir residuos tóxicos en el fondo marino, incluso si no son visibles en la superficie.
Persistencia de compuestos tóxicos
Aunque el petróleo puede degradarse por factores como:
- Radiación ultravioleta
- Evaporación
Los compuestos más peligrosos pueden permanecer activos y representar riesgos a la salud.
Estudios serán largos y costosos
El análisis para determinar el impacto real incluye muestreos en:
- Agua
- Sedimentos
- Organismos marinos de consumo
De acuerdo con los expertos, entre la recolección de muestras, su procesamiento en laboratorio y la obtención de resultados confiables, podrían pasar varios meses.
Limitaciones de imágenes satelitales
Por su parte, el investigador Alejandro Espinoza, del Colegio de la Frontera Sur, explicó que las imágenes satelitales ayudan a identificar posibles riesgos, pero tienen limitaciones.
“No todas las manchas que se ven en la imagen satelital son hidrocarburos, puede ser fauna, sargazo, entre otros elementos”, precisó.
Además, estas imágenes solo muestran la superficie, por lo que el origen del contaminante puede encontrarse lejos del área visible.
La situación mantiene en alerta a especialistas y comunidades, ante la incertidumbre sobre los impactos ambientales y sanitarios a mediano plazo.



