La ciudad de Chiang Mai, uno de los principales destinos turísticos de Tailandia, enfrenta una grave crisis ambiental al quedar cubierta por una nube de contaminación que alcanza niveles hasta 60 veces superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud.
Niveles peligrosos de partículas tóxicas
Los medidores han registrado concentraciones de PM2.5 superiores a 900 microgramos por metro cúbico, partículas microscópicas capaces de ingresar al torrente sanguíneo y asociadas a enfermedades como el cáncer.
La situación también afecta zonas cercanas como Pai, conocida por su atractivo natural, donde la neblina contaminante se ha intensificado.
Habitantes describen condiciones “sofocantes”
Residentes de la región relatan los efectos directos de la contaminación en su vida diaria.
“Es como estar atrapada constantemente en el humo”, describe una vendedora de cocos de 36 años.
La exposición prolongada ha provocado síntomas como:
- Irritación ocular
- Flema persistente
- Inflamación nasal
- Presencia de sangre al sonarse la nariz
“Vivo en Chiang Mai desde niña y ahora es peor que nunca. No tengo opción, necesito salir y ganarme la vida”, lamenta.
Causas: incendios, quema agrícola y clima
Cada año, el sudeste asiático enfrenta una temporada de contaminación derivada de:
- Quema agrícola estacional
- Incendios forestales
- Condiciones climáticas adversas
En el norte de Tailandia, la geografía montañosa agrava el problema, ya que el humo queda atrapado y dificulta su dispersión.
Bomberos enfrentan condiciones extremas
Los equipos locales operan con recursos limitados para combatir los incendios. Bomberos voluntarios señalan que cuentan con insumos básicos y equipo prestado.
“Está tan oscuro y brumoso que no se ve nada”, relata un brigadista.
El miércoles, un bombero voluntario fue hallado sin vida, presuntamente por agotamiento relacionado con el calor y problemas de salud preexistentes.
Riesgos a largo plazo y respuesta gubernamental
Especialistas advierten que la exposición prolongada puede tener consecuencias graves.
“Las toxinas y metales pesados entran directamente al cuerpo”, explicó un médico, quien utiliza respirador para protegerse.
Aunque el gobierno ha instalado “salas libres de polvo” con purificadores de aire, estas medidas solo ofrecen alivio temporal.
Activistas han señalado la necesidad de acciones más profundas:
“Un gobierno normal se preocuparía por el aire limpio. Y no sólo ahora, sino desde hace tiempo”, criticó una representante de la Red de Aire Limpio de Tailandia.
La crisis pone en evidencia la urgencia de políticas sostenidas para enfrentar uno de los problemas ambientales más severos de la región.




