Las Catacumbas de París reabrirán al público el próximo miércoles, luego de cinco meses de trabajos de conservación y modernización. Este emblemático sitio subterráneo, que alberga los restos de más de seis millones de personas, busca ofrecer una experiencia más inmersiva y segura para los visitantes.
El recinto, gestionado por Museos de París, recibió mejoras técnicas para atender a más de 600 mil turistas al año. Entre las novedades destacan una renovada escenografía que resalta los muros de huesos y un sistema de audio inmersivo mediante auriculares.
Isabelle Knafou, administradora del sitio, explicó que el objetivo es “sumergir a los visitantes en una experiencia sensorial singular”, acorde con la atmósfera única de este espacio bajo tierra.
Un recorrido entre historia y misterio
El recorrido incluye dos partes principales:
- Las antiguas canteras de piedra caliza utilizadas para construir la ciudad
- El osario municipal, donde reposan restos trasladados desde cementerios saturados entre los siglos X y XVIII
Abierto al público desde 1809, el sitio se extiende por unos mil 500 metros a 20 metros de profundidad, con acceso estrictamente controlado.
Además, se busca preservar elementos característicos como galerías con grafitis históricos, considerados parte de la identidad del lugar.
Una ciudad subterránea
Más allá del circuito oficial, existe una vasta red de túneles que se extiende por cientos de kilómetros bajo París. Este entramado surgió en el siglo XVIII, tras derrumbes en la superficie que obligaron a reforzar el subsuelo mediante la Inspección General de Canteras.
En estas galerías se pueden encontrar:
- Placas con nombres de calles que replican la superficie
- Búnkeres de la Segunda Guerra Mundial
- Formaciones geológicas con fósiles marinos
- Obras artísticas y esculturas ocultas
El acceso a esta red está prohibido, aunque es explorada por los llamados “catáfilos”, aficionados que recorren clandestinamente estos pasajes.
Arte, historia y exploración
Las catacumbas también albergan expresiones artísticas de distintas épocas. Entre las más destacadas se encuentran:
- Una reproducción de La gran ola de Kanagawa, de Katsushika Hokusai
- Una versión de La isla de los muertos, de Arnold Böcklin
Este museo subterráneo conserva además huellas de siglos de visitantes, como dibujos realizados durante la revolución de 1848.
Pese a las restricciones, el interés por estos espacios sigue creciendo. Cada vez más personas buscan adentrarse en este mundo oculto, atraídas por su mezcla de historia, arte y misterio.




