Nuevas investigaciones sitúan la presencia de los perros en Europa hace casi 16 mil años, es decir, unos 5 mil años antes de lo que se estimaba previamente. Este hallazgo reconfigura la historia de la domesticación y la relación entre humanos y estos animales.
De acuerdo con estudios publicados en la revista Nature, el origen de los perros sigue siendo un enigma complejo. El genetista Pontus Skoglund, del Instituto Francis Crick, señaló que probablemente surgieron a partir de una mezcla de distintos tipos de lobos grises.
ADN antiguo revela nuevos datos
Uno de los estudios, liderado por William Marsh, identificó el ADN canino más antiguo registrado hasta ahora. Los restos pertenecen a un cachorro que vivió hace aproximadamente 15 mil 800 años en Pinarbasi, en la actual Turquía.
El investigador Laurent Frantz explicó que el animal probablemente se asemejaba a un pequeño lobo y tenía apenas unos meses de edad.
Hasta ahora, la evidencia más antigua de perros databa de hace 10 mil 900 años, por lo que este descubrimiento amplía significativamente la línea temporal de su domesticación.
Un vínculo temprano con los humanos
Los hallazgos también sugieren que la relación entre humanos y perros es mucho más antigua de lo que se pensaba. Aunque no se sabe con certeza cuál era su función —como caza o vigilancia—, los investigadores consideran que ya existía un vínculo cercano.
“Se puede suponer que existía una relación muy fuerte, especialmente con los niños”, explicó Laurent Frantz.
Un dato relevante es que algunos cachorros fueron enterrados junto a humanos, lo que apunta a una conexión emocional o simbólica desde tiempos prehistóricos.
Origen y evolución aún en debate
Otro estudio, encabezado por Anders Bergström, analizó más de 200 genomas de cánidos antiguos. Los resultados indican que los perros de los primeros agricultores del Neolítico descienden directamente de los perros de cazadores-recolectores que vivieron hace más de 14 mil años.
Sin embargo, a diferencia de los humanos —cuyo paso a la agricultura implicó grandes migraciones—, los perros no muestran una mezcla genética significativa en ese proceso.
Esto sugiere que la diferenciación entre perros europeos y asiáticos ocurrió antes y probablemente fuera de Europa.
A pesar de los avances, los científicos reconocen que aún existe una brecha genética entre perros y lobos, por lo que la búsqueda del origen exacto de la domesticación continúa.




