El cáncer es una de las principales causas de muerte en México. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la tasa de mortalidad por esta enfermedad es de 73.1 por cada 100 mil habitantes. Más allá del diagnóstico, los pacientes también enfrentan el impacto de tratamientos que pueden ser altamente agresivos.
Tratamientos actuales y sus efectos
Los métodos más comunes para tratar el cáncer son la quimioterapia y la radioterapia. Según la Mayo Clinic, la quimioterapia consiste en administrar fármacos que eliminan células de rápido crecimiento, aunque también afectan células sanas.
Entre sus principales efectos secundarios se encuentran:
- Náuseas y vómitos
- Pérdida de apetito
- Llagas en la boca e inflamación de mucosas
- Caída del cabello
- Fatiga y anemia
- Baja de defensas
- Alteraciones en la memoria y sensibilidad en la piel
Por su parte, la radioterapia ataca directamente al tumor mediante radiación. Aunque sus efectos suelen ser más localizados, también pueden afectar la calidad de vida, provocando fatiga, irritación en la piel y otros síntomas dependiendo del área tratada.
Investigación con bacterias modificadas
Ante este panorama, científicos de la Universidad de Shandong desarrollan una alternativa innovadora: el uso de bacterias modificadas genéticamente para atacar tumores.
El equipo trabajó con la cepa probiótica Escherichia coli Nissle 1917, conocida por su uso en el tratamiento de la colitis ulcerosa. Esta bacteria tiene la capacidad natural de colonizar tejidos tumorales, ya que se adapta a ambientes con poco oxígeno y zonas de tejido dañado.
Los investigadores introdujeron genes que permiten a la bacteria producir romidepsina, un compuesto que inhibe enzimas responsables del crecimiento descontrolado de células cancerosas.
Potencial y beneficios
En pruebas realizadas con ratones, esta terapia mostró resultados prometedores. Al dirigirse específicamente a los tumores, podría reducir el daño a células sanas y, por tanto, disminuir los efectos secundarios asociados a tratamientos tradicionales.
Datos de Pharma Times indican que más del 25% de las muertes en los 30 días posteriores a la quimioterapia están relacionadas con la toxicidad del tratamiento, lo que refuerza la necesidad de alternativas más seguras.
Aunque aún se encuentra en fase experimental, este tipo de investigación abre la puerta a tratamientos más precisos y menos invasivos, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer.


