Rafael Caro Quintero compareció nuevamente en una audiencia de procedimiento como parte de su prolongado proceso judicial en Estados Unidos. En esta sesión se confirmó que su juicio está programado para el 8 de marzo de 2027.
Sin acuerdo, pero con posibilidad de resolución
A diferencia de otros casos de narcotraficantes extraditados a Estados Unidos, el proceso contra Caro Quintero no contempla, por ahora, un acuerdo con las autoridades para convertirse en testigo protegido.
No obstante, sus abogados señalaron que no descartan una posible “resolución” del caso, lo que podría evitar que se llegue a juicio.
Audiencia sin reacciones del acusado
Durante la audiencia, el acusado —vestido con uniforme de reo en tono café claro— escuchó atentamente sin mostrar reacción.
En el mismo caso también está implicado su sobrino, Ismael Quintero Arellano.
Caro Quintero enfrenta múltiples cargos criminales y, en caso de ser declarado culpable, podría recibir cadena perpetua.
Un caso de alto perfil para la DEA
Desde su primera comparecencia ante un tribunal federal, el 28 de febrero de 2025, el caso ha sido considerado de alto perfil por la DEA.
- Caro Quintero formó parte de un grupo de 29 mexicanos entregados a autoridades de Estados Unidos.
- En audiencias previas, era común la presencia de numerosos agentes de la DEA.
- En esta ocasión, solo asistieron tres agentes.
El trasfondo: el caso Camarena
El proceso judicial no está enfocado en el narcotráfico actual, sino en un hecho ocurrido hace décadas: el secuestro y asesinato de Enrique “Kiki” Camarena, agente de la DEA, en México en 1985.
Camarena fue torturado bajo presuntas órdenes de Caro Quintero, según las acusaciones.
Contexto político y postura de EU
Al inicio del proceso, hace un año, la fiscal general Pam Bondi difundió una fotografía junto al hijo de Camarena y afirmó que Caro Quintero fue entregado a Estados Unidos por México “por órdenes del presidente Trump”.
Las autoridades estadunidenses han reiterado que buscarán llevar el caso a juicio y aplicar la sentencia máxima posible —aunque la pena de muerte está descartada—.
“Nadie escapa de la justicia estadunidense”, han insistido los fiscales, subrayando que se perseguirá a los responsables sin importar en qué parte del mundo se encuentren.



