El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que la selección de Irán no debería participar en el próximo Copa Mundial de la FIFA 2026 en Norteamérica por razones de seguridad, en medio del conflicto que se desarrolla en Medio Oriente.
Las declaraciones contrastan con lo que el propio mandatario había señalado días antes al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, cuando aseguró que el equipo iraní sería bienvenido en el torneo.
Argumento de seguridad
A través de su plataforma Truth Social, Trump sostuvo que, aunque el equipo podría competir, su presencia no sería apropiada dadas las circunstancias actuales.
“La selección nacional de futbol de Irán es bienvenida al Mundial, pero realmente no creo que sea apropiado que estén ahí, por su propia vida y seguridad”, escribió.
On Wednesday, the Iranian regime announced its soccer team will not participate in the 2026 World Cup scheduled to take place in the United States.
— The American Conservative (@amconmag) March 12, 2026
Today, President Trump says they are welcome "but I really don't believe it is appropriate that they be there." pic.twitter.com/VcxFO8fkyr
Reunión en la Casa Blanca
Infantino informó que durante una reunión celebrada esta semana en la Casa Blanca conversó con Trump sobre la situación en Irán.
“El presidente Trump reiteró que el equipo iraní es, por supuesto, bienvenido a competir en el torneo en Estados Unidos”, señaló el dirigente de la FIFA tras el encuentro del martes.
Fue la primera ocasión en que el dirigente del organismo rector del futbol abordó públicamente el conflicto que involucra a Washington, Israel e Irán desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero.
Relación cercana con la FIFA
En diciembre pasado, Infantino creó un premio de la paz de la FIFA y se lo otorgó a Trump, con quien mantiene una relación cercana.
Asilo para jugadoras iraníes
En paralelo, Trump solicitó al gobierno de Australia conceder asilo a varias integrantes de la selección femenina de Irán que se encontraban en ese país.
Las futbolistas temían sufrir represalias al regresar a su país después de negarse a cantar el himno nacional antes de un partido de la Copa Asiática Femenina de la AFC.
Finalmente, Australia aceptó otorgar asilo a cinco jugadoras que decidieron permanecer en su territorio.



