El presidente de Donald Trump destituyó a su secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, tras una serie de controversias y cuestionamientos en el Congreso. En su lugar, anunció que propondrá al senador republicano por Oklahoma, Markwayne Mullin, para encabezar el departamento.
El mandatario dio a conocer la decisión a través de redes sociales y adelantó que Noem asumirá un nuevo cargo como enviada especial para el “Escudo de las Américas”, una iniciativa de seguridad regional que, según dijo, busca fortalecer la cooperación en el hemisferio occidental.
Noem se convierte así en la primera integrante del gabinete destituida durante el segundo mandato de Trump.
President Trump is grateful to @KristiNoem for helping usher in the most secure border in American history, and he looks forward to her continuing to serve in her new important role as Special Envoy for the Shield of the Americas.
— Karoline Leavitt (@PressSec) March 5, 2026
The White House will work with the Senate to…
Cuestionamientos en el Congreso
La salida de Noem ocurre después de que legisladores republicanos la interrogaran esta semana durante audiencias en el Congreso, donde fue cuestionada sobre varios temas, entre ellos un contrato con una empresa vinculada políticamente relacionado con una campaña publicitaria del gobierno.
Durante las comparecencias, la exsecretaria defendió la legalidad del proceso.
“Todo se llevó a cabo mediante un proceso competitivo (…) todo correctamente, todo legalmente”, aseguró.
Sin embargo, Trump contradijo parte de su testimonio. Noem había afirmado ante el Senado que el presidente había aprobado una campaña de anuncios sobre seguridad fronteriza en la que ella aparecía.
“Nunca supe nada al respecto”, declaró Trump a Reuters.
La campaña, por la que el gobierno gastó 220 millones de dólares, incluía anuncios en los que Noem aparecía de forma destacada, incluso montando a caballo frente al Monte Rushmore, en su estado natal de Dakota del Sur.
Polémicas durante su gestión
El periodo de Noem al frente del Departamento de Seguridad Nacional estuvo marcado por diversas controversias. Fue una de las figuras centrales en la política de deportaciones masivas impulsada por Trump, una estrategia en la que también influyó el asesor presidencial Stephen Miller.
Además, enfrentó críticas por declaraciones sobre casos de violencia y por decisiones operativas dentro de la agencia. Legisladores también cuestionaron su manejo de operativos migratorios y la designación de funcionarios para dirigir operaciones en distintas ciudades.
Mientras tanto, Trump mantiene una relación cercana con Mullin y habla con él con frecuencia. El senador afirmó que buscará aprender de la gestión anterior y corregir lo que no funcionó si asume el cargo.



