En los suelos secos de la cuenca del río Balsas, en Puebla, fue identificada una serpiente hasta ahora desconocida para la ciencia, tan singular que representa no sólo una nueva especie, sino también un nuevo género. Se trata de Yakacoatl tlalli, una serpiente subterránea y escurridiza que había pasado inadvertida.
La investigación, publicada en la revista PLOS One, se basó en análisis genéticos, morfológicos y anatómicos, los cuales demostraron que los ejemplares hallados no pertenecen a ningún género previamente descrito, sino a un linaje evolutivo propio dentro de la tribu Sonorini.
Un hallazgo excepcional para la ciencia
Para Antonio Yolocalli Cisneros Bernal, profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México y director de la asociación civil Totlok, el descubrimiento confirma que México sigue siendo un epicentro mundial de biodiversidad.
“Describir especies es relativamente común en herpetología; se describen entre cinco y seis cada año. Sin embargo, un nuevo género es mucho más complicado, porque se trata de una categoría más arriba”, explicó.
Destacó además que este es el primer género de serpiente descrito exclusivamente por científicos latinoamericanos, a diferencia de otros taxones documentados históricamente por investigadores europeos o estadounidenses.
Características únicas de Yakacoatl tlalli
Los análisis revelaron rasgos morfológicos que la distinguen claramente de otras serpientes excavadoras:
- Hocico ligeramente levantado con una escama frontal inclinada hacia arriba, que le da una apariencia de “nariz respingada”.
- Más de 150 escamas ventrales.
- Cola formada por más de 35 pares de escamas, un patrón distinto al de especies cercanas.
- Cráneo compacto, con huesos nasales cortos y robustos, y sin cresta ósea posterior.
Estas características, junto con estudios de tomografía computarizada y comparaciones anatómicas con otros géneros mexicanos, confirmaron que se trata de un género completamente nuevo.
Relación evolutiva y origen del nombre
El análisis filogenético permitió reconstruir el árbol evolutivo de la tribu Sonorini y confirmó que Yakacoatl tlalli forma un grupo propio, aunque está emparentada con Pseudoficimia frontalis y relacionada con Sympholis lippiens.
El nombre Yakacoatl proviene del náhuatl yacatl (nariz) y coatl (serpiente), en alusión a su escama rostral prominente; tlalli significa tierra, en referencia a sus hábitos fosoriales.
Hábitat y conservación
Debido a que los dos ejemplares fueron encontrados sin vida, se desconoce gran parte de su historia natural. No obstante, los especialistas infieren que podría alimentarse de artrópodos como ciempiés, arañas y escorpiones, y habitar zonas xerófilas, enterrada bajo rocas o troncos.
“Por la evidencia morfológica y la localidad del hallazgo, creemos que esta especie es poco tolerante a la perturbación humana del territorio”, señala el estudio.
Aunque aún no se cuenta con un diagnóstico formal sobre su estado de conservación, se estima que podría ser vulnerable.
México y su riqueza herpetológica
México posee la segunda mayor diversidad de reptiles del mundo, sólo detrás de Australia, con más de 950 especies reconocidas, de las cuales más de la mitad son endémicas. Desde 2020, al menos 58 taxones de serpientes han sido descritos o revalidados.
Con el reconocimiento de Yakacoatl tlalli, el país suma 16 géneros de serpientes endémicas, lo que representa 18 por ciento de la diversidad conocida.



