Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina quedaron marcados por la aparatosa caída de Lindsey Vonn durante el descenso femenino en la pista Olympia delle Tofana, en Cortina d’Ampezzo, un episodio que captó la atención mundial y obligó a detener la competencia.
Un regreso cargado de expectativa
La esquiadora estadounidense, de 41 años, regresaba al escenario olímpico con una rodilla derecha reconstruida con titanio y una lesión reciente en la izquierda. Llegó a Cortina como líder de la clasificación de descenso de la Copa del Mundo, con 84 victorias, 45 de ellas en esta disciplina.
Campeona olímpica en Vancouver 2010 y múltiple monarca mundial, su retorno a los Juegos 16 años después se había convertido en una de las principales narrativas de la justa invernal.
Antes de la carrera, la propia Vonn anticipó un momento especial:
“Este sería el mejor regreso que he hecho hasta ahora. Definitivamente el más dramático”.
El accidente en la pista Tofana
Vonn partió con el dorsal 13 y, tras apenas 13 segundos de recorrido, perdió el control luego de golpear una puerta con el hombro derecho. Sus esquís se cruzaron y la atleta rodó por la pendiente hasta quedar tendida sobre la espalda.
La zona de meta quedó en silencio mientras la esquiadora gritaba de dolor. El personal médico ingresó de inmediato al trazado y, tras varios minutos de atención, Vonn fue inmovilizada y evacuada en helicóptero, lo que supuso su segunda evacuación aérea en menos de diez días.
El descenso olímpico se tiñó de tensión. Lindsey Vonn sufrió una dura caída en los primeros metros de la prueba, tras arriesgarse a competir pese a una lesión previa.
— Ivette Suarez Reyna (@ivetsuarezreyna) February 8, 2026
Fue atendida de inmediato y evacuada para valoración médica.
En medio del silencio en la pista. pic.twitter.com/TdZai4o9tf
La prueba permaneció interrumpida cerca de 20 minutos durante el operativo de rescate. Finalmente, la estadounidense Breezy Johnson se adjudicó la medalla de oro.
Estado de salud de Lindsey Vonn
Tras el accidente, Vonn fue trasladada primero a una clínica en Cortina d’Ampezzo y después a un hospital en Treviso. El hospital Ca’ Foncello informó que la atleta fue sometida a:
“Una operación ortopédica para estabilizar una fractura reportada en su pierna izquierda”.
El equipo de esquí de Estados Unidos señaló que se encuentra en condición estable, sin ofrecer más detalles sobre el alcance total de la lesión.
Anouk Patty, jefa de deporte de U.S. Ski and Snowboard, declaró:
“Estará bien, pero va a ser un proceso. Este deporte es brutal y la gente necesita recordar la velocidad a la que van estos atletas”.
Un contexto físico complejo
La participación olímpica de Vonn se dio tras una serie de complicaciones médicas. Días antes de los Juegos sufrió una caída en Crans Montana, Suiza, donde se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, además de presentar daño en el menisco y una contusión ósea.
Pese a ello, decidió competir en Milano-Cortina y registró tiempos competitivos en los entrenamientos, incluido un tercer lugar en el último ensayo.
Reacciones tras la caída
Las reacciones no se hicieron esperar. Breezy Johnson, campeona olímpica del descenso, expresó:
“Sé lo que es estar aquí y ver esos sueños morir. El dolor emocional es otra cosa”.
El presidente de la Federación Internacional de Esquí y Snowboard, Johan Eliasch, calificó el hecho como:
“Trágico, pero es el esquí de competición”.
Por su parte, la presidenta del Comité Olímpico Internacional, Kirsty Coventry, envió un mensaje a la atleta:
“Eres una inspiración increíble y siempre serás una campeona olímpica”.
La caída de Lindsey Vonn fue comparada por su impacto mediático con accidentes históricos del esquí alpino olímpico, como el de Hermann Maier en Nagano 1998, no solo por la violencia del incidente, sino por la trayectoria y el simbolismo de la atleta estadounidense.



