En el segundo tomo de los cuatro que dedicó a los pueblos indígenas de México, Fernando Benítez narró el viaje que realizó a la extensa región donde habita el pueblo wixárika (huichol). A lo largo de sus 643 páginas, el autor retrata a uno de los grupos humanos más relevantes del país y denuncia la pobreza extrema, así como la corrupción y los abusos que enfrentaban —y que persisten— los pueblos originarios.
El recorrido se realizó en condiciones adversas, marcadas por la falta de infraestructura y la precariedad en lo que alguna vez fue una región minera próspera. El viaje fue posible gracias al apoyo del antropólogo Rubín de la Borbolla, el especialista en arte colonial Rogelio Álvarez y Agustín Yáñez, entonces gobernador de Jalisco, quienes facilitaron la estancia del escritor en la Sierra Madre Occidental.
Voces wixárikas y defensa del agua
Sesenta años después, integrantes del pueblo wixárika publicaron una serie de textos que recuperan su cosmovisión, su relación con la naturaleza y las amenazas actuales sobre su territorio. Entre los temas centrales destaca la urgencia de un uso racional del agua, sobreexplotada por intereses externos.
El doctor Tunuary Chávez analiza el caso del acuífero Vanegas–Catorce, cuya crisis va más allá de lo ambiental: en el altiplano potosino, el agua sostiene una red donde convergen lo agrícola, lo ritual, lo comunitario y lo ancestral. Advierte que, pese a que la Ley de Aguas Nacionales prohíbe nuevas concesiones en acuíferos sobreexplotados, continúan la perforación irregular de pozos, incluso dentro del Área Natural Protegida de Wirikuta.
Tierra comunal y rechazo a la minería
A la defensa del agua se suma la lucha contra la privatización de la tierra comunal, así como la oposición a los proyectos de extracción minera, que representarían un daño irreversible para los frágiles ecosistemas del semidesierto de Wirikuta.
En un testimonio comunitario, Mary, habitante de Las Margaritas, expone el riesgo que enfrentan las tierras comunales, mientras otras voces alertan sobre el impacto de las concesiones mineras en un territorio considerado sagrado.
Espiritualidad, biodiversidad y patrimonio biocultural
Los textos también abordan el significado del peyote, planta sagrada del pueblo wixárika, frecuentemente clasificada de manera errónea como droga, pese a su valor espiritual, cultural y botánico.
El biólogo Pedro Sautemai Pareja Badillo destaca la relevancia del venado cola blanca, especie clave tanto para la conservación ecológica como para la cosmogonía wixárika en diversas regiones del centro del país.
Este pueblo, que peregrina desde la Sierra Madre Occidental hasta el Altiplano Potosino, se distingue por su profundo amor a la tierra, un tesoro biocultural reconocido por la Unesco, y por un lenguaje poético que expresa su vínculo con el mundo espiritual y material.
Ceremonias y resistencia comunitaria
El suplemento recuerda ceremonias ancestrales como el Peritaje Tradicional de 2012, presidido por Eusebio de la Cruz, que permitió frenar 78 concesiones mineras, y la Renovación del Mundo, celebrada en 2022, en un contexto de disputa por la tierra en el ejido Las Margaritas, de 5 mil 700 hectáreas.
Desde hace cuatro años, ese territorio enfrenta intentos de convertirse en un polo de crecimiento industrial ajeno al ecosistema y a la tradición wixárika.
Un llamado urgente
En el apartado sobre resistencia comunitaria, Eduardo Guzmán subraya la unidad del pueblo wixárika para frenar el avance de las agroindustrias, sustentada en su espiritualidad, el respaldo de sectores gubernamentales, campesinos locales y una amplia red de la sociedad civil.
Fernando Benítez relató que, durante una peregrinación a Wirikuta, le sorprendió que casi cada piedra tuviera un nombre y un valor sagrado. Hoy, pese al marco legal y al reconocimiento internacional, la expansión agroindustrial y la apertura ilegal de pozos continúan.
El texto concluye con un llamado al Estado para evitar mayores daños en el territorio sagrado de Wirikuta y garantizar la protección real de los pueblos originarios y su patrimonio ancestral.

