Groenlandia rechazó de manera categórica la posibilidad de convertirse en un territorio de Estados Unidos, luego de que el presidente Donald Trump retomara sus amenazas sobre el uso de la fuerza para anexionar la isla autónoma de Dinamarca, rica en recursos minerales.
El mandatario republicano ha insistido en que el control de Groenlandia es “crucial” para la seguridad nacional de EU, debido al incremento de la actividad militar de Rusia y China en el Ártico.
Respuesta política unánime
El viernes, durante una reunión con directivos de la industria petrolera vinculada a la explotación de crudo venezolano, Trump aseguró que su objetivo en Groenlandia se logrará “por las buenas” o “por las malas”.
Trump sobre Groenlandia.
— 🌐EL GRAN DESPERTAR🌐 (@destapandolose1) January 9, 2026
Vamos a hacer algo en Groenlandia les guste o no, porque si no lo hacemos, Rusia o China se apoderarán de Groenlandia.
Si no lo hacemos de la manera fácil, lo haremos de la manera difícil.
Adolf Naranja no te va a decir que vamos por los recursos.🎯 pic.twitter.com/R2jxC3utTo
Ese mismo día por la noche, los líderes de los cinco partidos representados en el Parlamento de Groenlandia emitieron una declaración conjunta en la que rechazaron cualquier intento de anexión.
“No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses”.
El pronunciamiento incluyó a las cuatro fuerzas políticas que integran el gobierno, así como al principal partido de oposición, que impulsa una independencia acelerada del territorio danés.
“El futuro de Groenlandia debe ser decidido por los groenlandeses”, subrayaron.
Rechazo también en las calles
La postura política coincide con el sentir de la población. En Nuuk, capital del territorio ártico, habitantes expresaron su rechazo a la idea de convertirse en parte de EU.
“¿Estadunidenses? ¡No! Ya hemos sido una colonia durante muchos años. No queremos convertirnos de nuevo en colonia”, afirmó Julius Nielsen, pescador de 48 años, en entrevista con AFP.
Inaluk Pedersen, vendedora de 21 años, consideró que la relación actual con Dinamarca funciona adecuadamente, aunque advirtió que la postura de Washington genera tensiones.
“Tengo la impresión de que la injerencia de Estados Unidos perturba las relaciones y la confianza”, señaló.
Preocupación en Europa
Dinamarca y otros aliados europeos han manifestado su alarma ante las declaraciones de Trump, especialmente porque EU mantiene una base militar en Groenlandia desde la Segunda Guerra Mundial.
De acuerdo con un sondeo publicado por la agencia danesa Ritzau, 38.3% de los daneses considera posible que Estados Unidos intente invadir Groenlandia durante la presidencia de Trump.
Rivalidad geopolítica en el Ártico
La Casa Blanca ha señalado que el presidente analiza “activamente” la opción de comprar la isla, sin descartar el uso de la fuerza. Trump reiteró que no permitirá que “Rusia o China ocupen Groenlandia”.
Ambos países han incrementado su presencia militar en el Ártico, aunque ninguno ha reclamado formalmente el territorio, argumento que tanto Nuuk como Copenhague han rechazado.
“No estamos de acuerdo con la idea de que Groenlandia estaría inundada de inversiones chinas”, declaró el canciller danés, Lars Løkke Rasmussen.
Desde 1951, existe un acuerdo de Defensa entre EU y Dinamarca, que permite una amplia presencia militar estadunidense en Groenlandia, con previo aviso a las autoridades locales.
Riesgo para la OTAN
En una entrevista con The New York Times, Trump reconoció que podría verse obligado a elegir entre preservar la integridad de la OTAN o avanzar en el control del territorio ártico.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que una toma de Groenlandia por parte de EU significaría el fin de la Alianza Atlántica y del sistema de seguridad posterior a la Segunda Guerra Mundial.
En este contexto, el secretario de Estado Marco Rubio se reunirá la próxima semana con el canciller danés y representantes de Groenlandia para abordar la situación.
Finalmente, un sondeo publicado en enero de 2025 reveló que 85% de los groenlandeses se oponen a formar parte de Estados Unidos, mientras solo 6% se manifestó a favor.


