
Antes de discutir los nuevos descubrimientos, es de gran ayuda explicar por qué las anteriores investigaciones sobre el efecto del orden de nacimiento en realidad no llevaban a mucho.
> En pocas palabras: el orden de nacimiento está ligado con el tamaño de la familia. Uno de dos hijos de un matrimonio tiene 50 por ciento de probabilidades de ser el mayor; mientras que en un matrimonio de cinco hijos, las probabilidades se reducen hasta el 20 por ciento.
> Existen razones por las que el tamaño de la familia puede afectar las preferencias y la personalidad.
Más hijos significa que los recursos familiares como el dinero, el tiempo y la atención, deben compartirse entre más personas. En consecuencia, lo que le toca a cada uno es menor.
> También es probable que el tamaño de la familia se asocie con importantes factores sociales, como el origen étnico, la educación y la riqueza.
Por ejemplo: los papás más ricos y con una mejor educación suelen tener menos hijos. Si los astronautas tienen papás ricos y bien educados, también es más probable que vengan de una familia pequeña y que, por lo tanto, la probabilidad de que sean hijos mayores aumente.
> En conclusión, la mayoría de los artículos relacionados con el orden de nacimiento y cómo esto afecta la personalidad, son difíciles de interpretar, pues la mayoría presenta este problema. Para 1983, científicos de la Universidad de Zurich determinaron que no existían estudios con buenas bases para indicar si el orden del nacimiento importaba.