‘Jumanji: En La Selva’; nostalgia moderna

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Dices “Jumanji” y casi toda la gente ya sabe a qué te refieres. Una película de 1995 protagonizada por el fallecido Robin Williams y una muy joven Kirsten Dunst. Algunos quizá recuerden algunas escenas en particular, con creaturas de mundos salvajes invadiendo la ciudad. El recuerdo será positivo sobre todo para quienes vieron esta aventura en su infancia. Son esas memorias parte de la agenda actual de la gran industria cinematográfica. ¿Qué evoca recuerdos en las personas y, por consiguiente, genera números en la taquilla? La cuestión es tan sencilla como colocar un nombre y listo. “Jumanji: En La Selva”, hace precisamente eso y luego nos muestra una aventura que poco o nada tiene que ver con la cinta antes mencionada. Eso puede ser bueno, según se vea, pero también es un ejemplo de cómo funciona la industria hoy en día y de sus diversas artimañas y engaños para vender boletos.

La película es una especie de secuela de la aventura de 1995, sobre un juego de mesa en el que los participantes sólo tienen la misión de terminarlo, tirar dados y esperar a que las sentencias del juego se cumplan en la vida real. En algún punto de la historia, el juego cae en manos de un jovencito al que no le interesan cosas tan anticuadas como sentarse en una mesa y aventar dados, él prefiere las consolas de videojuegos. Entonces, el mentado Jumanji se transforma mágicamente en uno de esos juegos modernos. En esta modalidad, son las personas quienes viajan dentro de la selva y no al revés. En el futuro, otros chicos encuentran este mismo juego y caen en él, con la forma de los avatares que escogieron: un hombre musculoso, una joven sexy, un zoologista y un gordo cartógrafo. Para volver a sus vidas, tienen que completar el juego.

Las adaptaciones de videojuegos en el cine son históricamente conocidas por resultar en desastre. No hay, a la fecha, buenas películas basadas en este medio. Existe otra táctica, sin embargo, que funciona mucho mejor: tomar las referencias de los mismos videojuegos y crear mundos e historias nuevas. Como ejemplos tenemos a “Scott Pilgrim vs. The World” (2010) o “Wreck-it Ralph” (2012), la primera está basada en un cómic, pero el punto es el mismo. “Jumanji: En La Selva”, digamos que se ajusta más a este ambiente. Es como una parodia de los videojuegos. El protagonista es un nerd inseguro y termina en el cuerpo de Dwayne “La Roca” Johnson, la chica fresa se vuelve Jack Black, la tímida es ahora la sensual Karen Gillan y el tipo rudo es el chaparrito y atolondrado Kevin Hart. Es decir, dentro del videojuego se convierten en todo lo opuesto a lo que son en la vida real.

Hasta ahí todo bien. Cada personaje deberá aprender nuevas habilidades en sus nuevos cuerpos, dado que, a pesar de que ya no son quienes eran, por dentro siguen actuando como lo hacían antes. Aunque tiene grandes músculos y fuerza, el protagonista sigue siendo el mismo nerd, etcétera. Se nota que le pusieron ingenio a esta parte, que se vuelve divertida e interesante sobre todo gracias a las actuaciones de Black y Johnson, el primero teniendo que interpretar a “una mujer” y el segundo a alguien con baja autoestima. Esto esta muy bien, pero muy alejado de lo que era “Jumanji”. No digo que tuviera que ser una copia exacta, pero ¿para que usar ese nombre entonces?

Más allá de que se parezca o no, lo principal es que no captura nada del “espíritu” de la anterior. Un espíritu de aventura y novedad, donde cada nuevo reto provocaba asombro en el espectador, sobre todo gracias a que en ese tiempo los efectos especiales no eran tan buenos y casi cualquier cosa lograba sorprendernos. En fin, que había un cariño y una cierta forma de manejar la situación donde la ciudad es invadida por la selva. En estos tiempos, hacer que unos rinocerontes corran en estampida en la pantalla grande es pan comido. La tecnología ha avanzado tanto que hacer algo como “Jumanji” ya tiene mucho menos mérito. La manufactura de esta secuela está anclada en nuestra actualidad y así se maneja. Los más nostálgicos estarán muy decepcionados de esta segunda parte.

Yendo más allá, creo que “Jumanji” sirvió su propósito en 1995 y ya no necesitábamos ni secuelas, ni regresar en ningún otro sentido. Pero el frenesí nostálgico cinematográfico es cada vez mayor, no hay marcha atrás. Lo que tenemos aquí es una cinta que nomás le pegaron ese nombre, pero es una nueva historia moderna que se pudo llamar, no sé, “En La Selva” nada más y funcionaría. Ahora bien, que en cuanto a “funcionar”, lo que se dice “funcionar”, también hay varios problemas. Mencioné que los videojuegos no han sido muy afortunados en la pantalla grande y una de las grandes razones es que su estructura o principal objetivo, requiere de un jugador. Si solo te sientas a ver lo que ocurre, sin un control en tu mano, la cosa cambia.

“Jumanji: En La Selva” tiene a sus protagonistas en una misión, tal cual, idéntico a un videojuego. El villano es un villano nada más por qué sí, sin motivación profunda alguna (lo cual, de paso, es un desperdicio de Bobby Cannavale, quien lo interpreta). Si bien la verdadera misión está en el cambio personal de los protagonistas, el viaje interno, por así decirlo, el viaje exterior es una aventura cualquiera sacada de cualquier videojuego. No hay nada particularmente interesante en lo que les ocurre. Este mundo es una selva con animales y ya.

La acción no es nada emocionante. Quizá sea más entretenida de lo que debería, pero este es un producto desechable que se nos olvidará pronto, aunque nos lo quieran vender como “nostálgico”.

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