Lanzan en Alemania un “banco móvil

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Al igual que en el resto de países europeos, el número de bancos y de sucursales se ha reducido de forma notable en los últimos años en Alemania. En las grandes ciudades el cierre de entidades apenas se percibe, pero en zonas rurales amenaza con convertirse en un serio problema, ya que los vecinos, en su mayoría de edad avanzada, se ven obligados a desplazarse decenas de kilómetros para encontrar el cajero automático más cercano.

Con el objetivo de seguir prestando un servicio cercano a su clientela también en regiones menos pobladas, los bancos alemanes idearon hace años una curiosa alternativa: un autobús itinerante que funciona como una sucursal tradicional. En este “banco móvil” se realizan cobros y pagos, los jubilados reciben su pensión, actualizan su cartilla y se ofrece asesoría sobre créditos y diferentes productos financieros.

A bordo de uno de ellos, tras la ventanilla de atención al público, se encuentra Nico Bandick. Vestido con traje y corbata, este empleado de la Caja de Ahorros alemana atiende a los habitantes de varias localidades de Brandeburgo, la región que rodea a Berlín. En el sur de este estado federado de la antigua Alemania del Este no hay sucursales bancarias donde poder sacar dinero. De ahí que la llegada de esta oficina sobre ruedas haya sido recibida con gran emoción por los vecinos.

“Es divertido, tras un cierto tiempo, los clientes se muestran cada vez más abiertos”, señala Bandick. Una de sus paradas habituales es una céntrica plaza de Fürstlich Drehna, un pueblo de menos de 300 habitantes ubicado a unos cien kilómetros al sur de la capital alemana.

Una vez a la semana, la entidad sobre ruedas abre aquí sus puertas durante varias horas. Visto desde fuera, el automóvil parece un autobús de línea regular. Por la puerta trasera se accede a la sucursal. En su interior, se observa una típica ventanilla de cristal, un ordenador y estanterías repletas de folletos informativos.

A los pocos minutos de abrir, entran los primeros clientes. Un hombre de edad avanzada aparca su bicicleta en las inmediaciones y sube al bus. “Lo de siempre”, le dice al banquero para a continuación cerrar una puerta que separa la zona de espera de una pequeña oficina.

Aquí la discreción también está garantizada. La mayoría de los clientes que acuden a este banco lo hacen para retirar dinero en efectivo. Se les permite sacar pequeñas cantidades. En el caso de que estén pensando en invertir o llevar a cabo operaciones bancarias de mayor envergadura, Bandick les remite a una oficina tradicional.

“Si no existiese el autobús tendríamos un grave problema”, admite una vecina, que recuerda que la sucursal bancaria más cercana se encuentra a unos 20 kilómetros de distancia.

“Antes aquí teníamos de todo: carnicería, panadería y un banco. Ahora ya no queda nada”, se lamenta. Otra mujer más joven deposita una orden de transferencia en un buzón que hay en el autobús. “La conexión a Internet en mi casa es tan mala que para hacer una transferencia tengo que sacar el ordenador por la ventana”, explica.

Desde la Caja de Ahorros de la región, que cuenta con dos autobuses, explican que la idea de poner en marcha esta original iniciativa surge del compromiso de la entidad con su clientela. Por una parte, se busca satisfacer a los ahorradores, por otra reaccionar al cambio demográfico y a los nuevos ámbitos de los consumidores, que con cada vez más frecuencia optan por la banca a través de Internet.

“No podemos estar presentes en todos los sitios con una oficina tradicional”, dice el portavoz de la entidad bancaria, Robert Heiduck.

A pesar de que los procesos de concentración bancaria que se han dado con gran frecuencia en los últimos años en Europa y que han culminado con el cierre de numerosas oficinas, Alemania cuenta con una nutrida red de sucursales.

Según cifras del Banco Central de Alemania, el Bundesbank, a finales de 2016 había en territorio germano un total de 1,888 bancos y cajas de ahorro, 72 menos que en 2015. En lo que a cifra de sucursales se refiere, el último año se redujeron en 2,019 hasta situarse en un total de 32,026.

La desaparición de oficinas, explica el Bundesbank, se ha acelerado debido a la gran competencia existente y a la actual situación de bajos intereses, que no motiva a los alemanes a ahorrar dados los escasos réditos que cobran por depositar el dinero en el banco.

De nuevo en el bus, antes de cerrar las puertas y encender el motor, Nico Bandick hace memoria y dice que hasta el momento solo una vez sufrió un contratiempo. Una avería del automóvil le impidió abrir la oficina con puntualidad pero pudo completar sin problemas la ruta.

“La verdad es que los clientes están muy pendientes de la hora. Si alguna vez me retraso, llaman a otra oficina y preguntan dónde estoy”, zanja sonriente antes de emprender rumbo a la próxima parada.

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